Liderazgo

Predicando con el ejemplo | MATRIMONIO Y HOGAR

Deuteronomio 6.6-7

Deuteronomio 6:4-9

“Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y ESTAS PALABRAS QUE YO TE MANDO HOY, ESTARÁN SOBRE TU CORAZÓN; Y LAS REPETIRÁS A TUS HIJOS, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.”

Uno de los periódicos de Louisville, Kentucky, en 1956 publicó la noticia de que un padre de familia había violado las leyes de tránsito y, reconociendo su culpa, la confesó, y no procuró desconocer sus responsabilidades; además, en lugar de pagar una multa prefirió la pena máxima: la de ser encarcelado. Ese padre de familia explicó su determinación, diciendo: “Creo que de esta manera enseño a mi hijo que no debemos menospreciar las leyes.”—Broadman.

Este ejemplo nos da una clara explicación de la actitud responsable de un padre que desea a cualquier costo educar a sus hijos mostrando con su vida el valor de la obediencia.

Moisés, estando frente a la congregación de Israel, motiva a los padres a enseñar a sus hijos sobre la Palabra de Dios. Les compromete a pasar todo el tiempo que fuera posible junto a sus hijos enseñando aquellas verdades eternas, les dice que esta enseñanza debe ser ya sea en casa o fuera de ella, al levantarse y al acostarse; es decir, en todo el tiempo (“…hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes…” Deuteronomio 6:7).

Enseñar con teoría muchas veces es sencillo, pero enseñar con la práctica requiere no solo de tiempo para enseñar, sino de una vida que refleje lo que tratamos de impartir a nuestros hijos.

Moisés les dice a los padres que antes de enseñar, ellos, los padres, deben estar viviendo esa enseñanza para que los hijos puedan ver ejemplos vivos de una vida piadosa (“Y ESTAS PALABRAS QUE YO TE MANDO HOY, ESTARÁN SOBRE TU CORAZÓN; Y LAS REPETIRÁS A TUS HIJOS, y hablarás de ellas…” Deuteronomio 6:6-7).

Los padres no deben escatimar esfuerzo para educar a sus hijos a seguir a Dios y a obedecer Su Palabra, pero este esfuerzo tendrá mayor valor cuando los mismos padres lo expresan con una vida acorde a la Biblia.

Padres, quieren cambiar las vidas de sus hijos, inicien cambiando la suya, hagan de ella una vida ejemplar, el solo ejemplo comunicará a sus hijos más que mil palabras, y así se mostrará congruencia entre lo predicado y lo aplicado.

Quiere que su hijo no grite, pues usted no grite; quiere que su hijo no tome alcohol, pues usted no lo haga; quieres que su hijo sea obediente, obedezca usted a Dios. ¿Qué es lo que quiere que su hijo haga? ¿Ya lo está haciendo usted?

Deuteronomio 4:5-6, 9

Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así… Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos… Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia… no te olvides de las cosas que tus ojos han visto… antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.”

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