En el TRABAJO

La confianza del íntegro | En el TRABAJO

Integridad Laboral

Salmos 84:11-12

“Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. NO QUITARÁ EL BIEN A LOS QUE ANDAN EN INTEGRIDAD. Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía.”

En enero de 1982 se disputó en el Madison Square Garden de Nueva York una semifinal de un torneo de tenis donde jugaron los dos mejores tenistas clasificados a ese momento: “Vitas Gerulaitis y Eliot Teltscher”. Cada uno de ellos había ganado dos sets y estaban jugando la definición del quinto set.

Gerulaitis, a un punto de ganar el encuentro y en un feroz peloteo, logró pasar la pelota rozando la red y cayendo ésta a unos centímetros, en lo que parecía un punto seguro. Para sorpresa de todos, Teltscher corrió y alcanzó a golpear la pelota antes del segundo pique, pasando a Gerulaitis e igualando el marcador. El público enloqueció por la calidad del tanto y se entusiasmó mucho al pensar que continuarían contemplando el emocionante partido. Sorpresivamente, Eliot Teltscher le indicó al juez que había tocado la red “antirreglamentariamente” perdiendo así el punto y el partido.

A Eliot Teltscher no le importo que el árbitro no hubiera visto la infracción, no le importó el dinero en juego, ni la satisfacción del público. Nada de eso cambiaba las reglas del juego. Él eligió honrar sus principios. Saludo a su contrincante y al público y se fue con la cabeza bien alta… (Fuente: secretariaslideres.wordpress.com)

 

En nuestros lugares de trabajo la integridad es uno de los valores que cada vez va desapareciendo a causa de la imparable corrupción que azota a nuestros países. El hacer las cosas con inmoralidad, prebendas y sobornos han “facilitado”, por decirlo así, la manera de obtener beneficios en nuestros trabajos y negocios. Ha llevado a la sociedad a dejar a un lado la moral y la justicia en todas las áreas laborales, tanto públicas como privadas, para poder alcanzar metas personales y/o empresariales.

La palabra integridad en este pasaje viene de la palabra hebrea “tamin” (H8540), la misma que puede ser traducida como: perfecto, sin mácula, sincero, entero, total, completo, cabal, lleno. Implica una persona honesta y de gran moral, alguien en quien no se puede encontrar “corrupción”. No habla de una persona sin pecado, puesto todos somos pecadores, sino más bien de alguien honorable en su comportamiento.

La integridad no siempre es bien apreciada en nuestros trabajos, y cada vez menos se va a apreciar esta cualidad a medida de que la corrupción avanza incontrolablemente. Al igual que a Eliot Teltscher, el ser íntegro implicará la perdida de alguna oportunidad de ascender, avanzar o lograr beneficios; pero tendrá el reconocimiento de quienes aprecien esa conducta de vida, y mucho más de nuestro Creador.

El pasaje de hoy nos dice que Dios respaldará y bendecirá siempre a la persona íntegra. Nuestros beneficios, ascensos y logros serán dados por Dios en Su tiempo, mientras confiemos en Él y hagamos lo correcto para agradarle: “…NO QUITARÁ EL BIEN A LOS QUE ANDAN EN INTEGRIDAD. Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía.” (Salmos 84:11-12)

«No siempre el hombre recompensará debidamente nuestra integridad laboral, pero en Dios estará nuestra esperanza»

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