En el TRABAJO

“Que Dios te bendiga” | En el TRABAJO

Rut 2.4

Rut 2:3-5

“Fue, pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los segadores; y aconteció que aquella parte del campo era de Booz, el cual era de la familia de Elimelec. Y HE AQUÍ QUE BOOZ VINO de Belén, Y DIJO A LOS SEGADORES: JEHOVÁ SEA CON VOSOTROS. Y ELLOS RESPONDIERON: JEHOVÁ TE BENDIGA. Y Booz dijo a su criado el mayordomo de los segadores…”

Cuán maravilloso lugar de trabajo sería este en el cual los superiores y quienes trabajan para ellos tengan esta actitud de anhelar la bendición de Dios en las vidas de los otros. A menudo lo que se escucha son reclamos, quejas, maldiciones, reproches y más. Cuan distinta realidad se vive en nuestros trabajos.

Los trabajadores no quieren ir a trabajar porque el jefe es duro, cruel, injusto, y hasta por momentos tirano. Del otro lado los jefes o dueños tienen que lidiar con empleados irresponsables, vagos, respondones, que hasta llegan a robar cosas de sus trabajos. Una cosa es lo que se desea del trabajo y otra muy diferente es la realidad.

Pero lo que se vive en el trabajo no siempre tiene que ser malo. Si no hubiera posibilidades de cambios, entonces lo que se tendría en mente son sueños inalcanzables. La historia de hoy es una historia real, no es un cuento de hadas o un supuesto sueño, es la historia de un jefe piadoso y unos trabajadores piadosos.

La diferencia de la historia es la vida personal de cada uno de los miembros. Tanto Booz como sus trabajadores muestran ser personas que viven lo que creen de Dios y usted puede ser esa influencia piadosa en su lugar de trabajo. Todo lo que se necesita es una semilla y trabajo para lograr una cosecha.

Mateo 13:33

“Otra parábola les dijo: EL REINO DE LOS CIELOS ES SEMEJANTE a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, HASTA QUE TODO FUE LEUDADO.”

En este relato de Rut la Biblia no nos dice quien inició esa tarea de alcanzar a los demás para Dios, pero si nos dice que todos entendían la importancia de las bendiciones de Dios en las vidas de cada uno. En su trabajo usted puede ser esa pequeña influencia que poco a poco puede hacer leudar a toda “la masa” para Cristo.

Ore diariamente por su trabajo, no solo para que Dios le ayude en su trabajo, sino para que todos sean bendecidos, y sobre todo que cada uno llegue a conocer a Cristo como su Salvador. Lleve una vida piadosa en su trabajo, su testimonio puede ser un magneto para que los demás se acerquen a Dios. Hábleles de Cristo cuando tenga la oportunidad de hacerlo, invítelos a la iglesia a donde asiste. Sea luz en su lugar de trabajo. Y cada momento que converse con ellos bendígalos en el Nombre del Señor. Hágalo hasta que “TODO SEA LEUDADO”.

No todo lugar de trabajo es un sueño, pero puede llegar a serlo.

Mateo 5:16

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, PARA QUE VEAN VUESTRAS BUENAS OBRAS, Y GLORIFIQUEN A VUESTRO PADRE QUE ESTÁ EN LOS CIELOS.”

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