Matrimonio y Hogar

¿“Bullying” en casa? | MATRIMONIO Y HOGAR

1 Corintios 13.4-5

1 Corintios 13:4-5

EL AMOR es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; NO HACE NADA INDEBIDO, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor.”

Hace varios años atrás compartiendo en una video conferencia con varios miembros de mi familia, entre las muchas cosas que conversamos hablábamos del viaje en avión de uno de ellos; en ese instante, y sin meditar mucho en las palabras que iba a pronunciar, realicé un comentario que tenía la intención de hacer una broma, sin imaginarme que ese comentario traería contrariedad contra todos los que escucharon mis palabras, era una broma con humor negro que obviamente afectó emocionalmente a esa persona y a los demás. Me había dado cuenta que había afectado a mi familiar. Qué momento tan vergonzoso para mí y malo para todos fue ese.

El acoso psicológico o acoso moral, conocido más comúnmente por la palabra en inglés “bullying” es, según el Diccionario de la lengua española, el «trato vejatorio y descalificador hacia una persona, con el fin de desestabilizarla psíquicamente». Este acoso psicológico puede atentar contra la dignidad e integridad moral de la persona. Se denomina también acoso psicológico porque siempre conlleva maltrato psicológico y abuso emocional.

En el momento en que realicé ese comentario que llevaba acoso emocional hacia el miembro de mi familia, lo que realmente estaba haciendo es cometiendo “bullying”. La Palabra de Dios nos dice que si realmente amamos a nuestra familia, no deberíamos hacer algo que sea indebido.

Hacer algo indebido es hacer algo que vaya afectar emocional, psicológica, moral o físicamente a la persona objeto de nuestro acto. Cuando realicé ese comentario, no solo que afectó personalmente a la persona contra quien hice el comentario, sino que afectó a todos, y por supuesto afectó mi relación con Dios porque inmediatamente el Espíritu Santo me convenció de mi pecado.

La familia debe ser el primer centro de atención afectiva, somos los miembros quienes en primer lugar debemos mostrarnos respeto, amor, consideración y cuidado para que nuestras relaciones estén siempre motivadas por un amor que nunca hará algo indebido.

Jesucristo dijo que todo lo malo que el hombre hace viene del interior del hombre y lo contamina:

Porque de adentro, es decir, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos… las maldades, el engaño… la envidia, los chismes… Todas estas cosas malas salen de adentro y hacen impuro al hombre.” (Marcos 7:21-23 DHH).

Nuestros actos pueden estar contaminados con nuestra pecaminosidad. Arrepiéntase, pida perdón y ore a Dios para que le ayude a no volver afectar a su familia con actos “indebidos”.

Analice las palabras de dice, los comentarios que usa, las bromas que emplea, los gestos físicos que expresa y la manera como trata a cada uno de los miembros de su familia y vea si no hay en ellos “algo indebido”, si es así, pues realmente no está amando como debería. Si actuamos indebidamente debemos cambiar esta actitud incorrecta que lo único que hace es crear heridas en nuestros seres a quienes debemos amar con ese “AMOR QUE NO HACE NADA INDEBIDO”.

Romanos 12:9

“El amor sea sin fingimiento. ABORRECED LO MALO, SEGUID LO BUENO.”

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