Vida Cristiana

Entendiendo primero la obra de Dios | VIDA CRISTIANA

Mateo 16.23

Mateo 16:21-23

“Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, PORQUE NO PONES LA MIRA EN LAS COSAS DE DIOS, sino en las de los hombres.”

Ahí estaba Jesús y Pedro, teniendo unas de sus muchas conversaciones acerca del Reino de Dios. Hace poco habían terminado de hablar sobre una de las preguntas más importantes de Teología: Cristo, Su Persona y Deidad. Pedro con certeza y confianza declara que Jesucristo es el Mesías prometido, “el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16); a lo que Jesucristo le dice que estaba completamente acertado y que esa gran declaración sólo pudo ser dado por revelación directa del mismo Dios (Mateo 16:17). Pedro había sacado una “A” en su lección de Teología.

Al instante Jesucristo tratando de dar más información a los discípulos les dice que van a ir a Jerusalén y que el Hijo de Dios tenía que ser entregado a los principales sacerdotes y escribas de la ciudad para que lo apresen y lo lleven a la cruz; fue ahí donde Pedro inmediatamente le dice al Señor que deje esa idea, pues no sería conveniente, no favorecería la integridad de Jesucristo y los dejaría a ellos sin Maestro con Quién compartir. Buena idea de parte de Pedro pero lamentablemente obtuvo una “F” en esta lección de Teología aplicada a la Vida Cristiana.

Muchos de nosotros somos iguales, podemos decir que creemos en Dios, que lo entendemos, pero cuando llega el momento de vivir lo que creemos se nos hace complicado. No entendemos porque tenemos que pasar problemas, porque debemos hacer sacrificios, porque tenemos limitaciones, porque las cosas no son tan sencillas. Una cosa es lo que creemos de Dios y otra lo que vivimos en referencia a lo que creemos.

Nuestra mira realmente puede estar enfocada en Dios y Su Reino por un momento, y al mismo instante estamos mirando al mundo o en las cosas de los hombres (Mateo 16:23). Somos tan atados a este mundo que lo ponemos en primer plano y no en uno secundario. Buscamos que las cosas se acomoden a nuestra perspectiva y no a los propósitos de Dios.

A menudo enfrento problemas, y lo primero que se viene a mi mente no es lo que Dios está haciendo a través del problema, lo primero que pienso es: ¿Por qué a mí? ¿Y ahora que hice? ¿Cuánto voy a tener que pagar por ello? ¿Hasta cuándo va a durar este problema? Miro lo que tengo que pagar, perder o caminar, y no el beneficio que vendrá de ello.

Cristo le llamó la atención a Pedro porque no miró lo que Dios haría a través del sacrificio de Cristo, lo que Pedro miraba era lo que él y los otros discípulos perderían con ello.

Si usted está enfrentando un problema, no mire el problema y los costos que deberá pagar; mire lo que Dios puede hacer y tendrá una perspectiva superior. Seguro Dios está haciendo algo que lo beneficiará.

2 Corintios 4:17

“Porque esta leve tribulación momentánea PRODUCE EN NOSOTROS UNA CADA VEZ MÁS EXCELENTE Y ETERNO PESO DE GLORIA.”

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