Vida Cristiana

Recibiendo la Palabra de Dios con mansedumbre | VIDA CRISTIANA

Reading the bible

Santiago 1:19-21.

“Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea PRONTO PARA OÍR, tardo para hablar, TARDO PARA AIRARSE; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Por lo cual, DESECHANDO TODA INMUNDICIA y ABUNDANCIA DE MALICIA, RECIBID con MANSEDUMBRE LA PALABRA implantada, la cual puede salvar vuestras almas.”

Durante mi niñez, mi madre tenía la costumbre de hacernos comer todo tipo de alimento que estaba servido en el plato de comida. Ella consideraba que todo era para nuestro provecho. Además nos decía que si aprendíamos a comer de todo lo que nos servían, esto sería beneficioso al momento de ir a visitar alguien, ya que estaríamos acostumbrados a comer todo lo que talvez no era de nuestro agrado sin muchos inconvenientes. ¡Cuánto realmente aprecio ello de mi mamá!, pues aprendí una muy buena costumbre.

En nuestra vida cristiana nosotros también debemos tener esa misma actitud de aceptar todo lo que la Palabra de Dios tiene para decirnos. Muchas veces no nos gusta leer la Biblia o escuchar una predicación sobre un tema específico porque va en contra de nuestros gustos, actos o pensamientos. Muchas veces no estamos dispuestos a escuchar con mansedumbre lo que nos deben decir, porque lamentablemente va en contra de lo que creemos o deseamos.

Nuestro enojo o nuestra adversa actitud al escuchar la Palabra de Dios tienen el origen en una contaminación moral de nuestra alma, la misma que está llena de depravación, y que se irrita ante la luz de la verdad. Algo parecido a la reacción de nuestros ojos al salir de la oscuridad a la luz.

“Por esto… todo hombre sea PRONTO PARA OÍRTARDO PARA AIRARSEDESECHANDO TODA INMUNDICIA y ABUNDANCIA DE MALICIA, RECIBID con MANSEDUMBRE LA PALABRA implantada”

Así como la costumbre de comer todo desde mi niñez me ha ayudado a disfrutar de las comidas sin muchos inconvenientes, debemos adoptar una actitud de mansedumbre ante toda la Palabra de Dios para escucharla sin irritarnos.

Comprendamos que la Palabra de Dios tiene un propósito benéfico en nuestras vidas. Tengamos la costumbre diaria de alimentarnos de ella y asimilarla por completo para nuestro propio bien. Sólo ahí dejaremos de enojarnos ante ella y reaccionar con malicia cuando nos muestre nuestra propia maldad.

TODA LA ESCRITURA ES inspirada por Dios, y ÚTIL para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” 2 Timoteo 3:16-17.

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