Vida Cristiana

No lo era, ni aún lo soy | VIDA CRISTIANA

Bebés - Inmadurez

1 Corintios 3:1-3
“De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; PORQUE AÚN NO ERAIS CAPACES, NI SOIS CAPACES TODAVÍA, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?”
Cuando era niño, algo que no apreciaba mucho era que me llamen la atención por mi mal comportamiento. Aunque sabía que necesitaba escuchar lo que tenían que decirme; lo que me incomodaba  era saber que ellos se habían dado cuenta de mi mal comportamiento. Los niños actúan tal cual, con muchos actos faltos de buen juicio y llenos de errores.
 
A medida que vamos creciendo, dejamos de hacer las cosas que eran naturales en la niñez y vamos actuando con mayor sensatez.
Otra característica que tiene el niño es su incapacidad de asimilar una alimentación sólida. Pues, desde el mismo día que nace el infante solo puede alimentarse de la leche, pero a medida que va creciendo, su capacidad de asimilación de alimentos va mejorando.
 
No me puedo imaginar cómo sería mi vida actualmente si solo viviera alimentándome de leche nada más y actuando con todos esos actos infantiles de mi niñez.
 
En su Primera Carta a los Corintios, el apóstol Pablo llama la atención a los hermanos de la iglesia por su falta de inmadurez, les dice “porque aún no erais capaces, no sois capaces todavía”. Habla de su imposibilidad de entender la Biblia (comer alimento sólido), y que sus actos reflejaban una falta del carácter de Cristo. Les dice: Aún solo se pueden alimentar con leche y que se comportan como personas faltos del carácter de Cristo.
 
  • ¿Aún tenemos problemas en entender la Biblia por nosotros mismos?
  • ¿Aún tenemos problemas con nuestros frecuentes actos faltos de piedad y madurez?
Estos son un par de síntomas de una persona que “no era capaz, y no es capaz todavía”.

Caminemos a la madurez. ¿Por qué no empezar hoy?

  1. Lee la Biblia todos los días.
  2. Ora para poder entenderla.
  3. Obedece lo que ella te dice.
  4. Pídele a Dios que te ayude a cambiar.

Poco a poco vamos a pasar de niños a unos creyentes maduros. Recordemos que Dios está con nosotros en este proceso.

2 Pedro 3:18
Antes bien, CRECED EN LA GRACIA Y EL CONOCIMIENTO de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.”

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