Vida Cristiana

Palabras que Edifican | VIDA CRISTIANA

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Efesios 4:29

Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, SINO LA QUE SEA BUENA PARA LA NECESARIA EDIFICACIÓN, a fin de dar gracia a los oyentes.”

En la industria de la construcción, las empresas que quieran sobresalir van a necesitar hacer un trabajo tal que beneficie tanto a su empresa como al cliente con quien están trabajando. Se requiere buscar material de buena calidad que vaya a ser usado en las estructuras y así asegurar una buena construcción, llenando las expectativas del cliente. Al igual, el cliente va a asegurarse que la empresa contratada sea de buena reputación y que vaya asegurar un trabajo de calidad.

La palabra griega “saprós” (G:4550), de la cual se traduce la palabra “corrompida”, da la idea de algo que no vale nada, o que está podrido. Se utiliza para describir un producto o sustancia que sale o brota de un animal o un vegetal y que tiene la misma característica de la fuente de origen. En otras palabras, “de acuerdo al árbol es el fruto” (Mateo 7:17, 18).

Si pensamos en ello, nuestra naturaleza pecaminosa siempre va a producir palabras corrompidas, mientras que nuestra naturaleza espiritual va a llevarnos a decir palabras buenas. Dependerá de la naturaleza que esté dominando nuestro ser lo que conducirá a decir palabras corrompidas o palabras buenas.

Una palabra dicha adecuadamente puede ser de gran provecho a la persona que escucha, y es ahí donde el propósito de edificar se basa. Debo buscar siempre la oportunidad de expresar cosas que vayan en función de la sana y adecuada edificación de las personas.

Si deseo tener buena “reputación” ante los oyentes, debo decir buenas palabras, y solo ahí lo que digo será de bendición para quienes me escuchan. Santiago nos exhorta a expresar SOLAMENTE palabras buenas, y no permitir que de nuestra boca procedan “bendición y maldición” al mismo tiempo. (Santiago 3:9-12).

Así como la compañía constructora debe ofrecer a sus clientes buen material y buen trabajo en la edificación de las estructuras de sus clientes; que nuestras palabras sean “buenas para la necesaria edificación” de los que nos escuchan. Si alguien está a nuestro lado y va a ser “edificado” con lo que decimos diariamente, ojalá que sea edificado con palabras buenas y no con palabras llenas de maldad.

Lucas 6:45

“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque DE LA ABUNDANCIA DEL CORAZÓN HABLA LA BOCA.”

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