Liderazgo

El Peligro de la Negligencia | MATRIMONIO Y HOGAR

Papá en cuál camino estamos

1 Samuel 3:11-13.

“Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, POR LA INIQUIDAD QUE ÉL SABE; PORQUE SUS HIJOS HAN BLASFEMADO A DIOS, Y ÉL NO LOS HA ESTORBADO.”

En momentos de crisis familiar, lo que más duele es saber que las cosas que pasan en el hogar son a causa de una falta de responsabilidad. Sea por descuido o sea por negligencia, la falta de decisiones tomadas a tiempo pueden dejar la puerta abierta a un problema en nuestro hogar.

El DESCUIDO es la falta de ATENCIÓN o CUIDADO en el ejercicio de una actividad o responsabilidad. La NEGLIGENCIA es la falta de ESFUERZO al desempeñar una obligación; esta última tiene que ver más con el hecho de saber que hay que hacer algo, pero que deliberadamente no lo hace.

En el caso del sacerdote Elí, fue la negligencia en su responsabilidad como padre la que ocasionó que él y sus hijos fueran castigados por Dios (1 Samuel 4:17-18). El versículo de 1 Samuel 3:13 dice que Elí sabía lo que tenía que hacer, pero que lamentablemente no hizo nada por cambiarlo. No fue descuido, fue negligencia, porque el mismo versículo dice que Elí sabía lo que sus hijos hacían, pero no hizo nada por “estorbarlos”.

Cada uno de los miembros de la familia sabemos que lo que pasa a un miembro siempre afecta a todos. Sea bueno o malo, el producto de las decisiones que uno tome va a traer implicaciones en toda la familia.

La responsabilidad del varón en la casa es el de velar por el buen comportamiento de toda nuestra familia, y eso está claramente expresada en la Biblia. Son los varones primariamente los que debemos trabajar con esfuerzo y valor para evitar que cualquier hecho negativo afecte a nuestro matrimonio y hogar, obviamente recordando al final que todos somos responsables ante Dios de cada uno de nuestros actos (Ezequiel 18:4).

Si bien, no podemos evitar por completo que el pecado afecte a los miembros de nuestra familia porque todos podemos pecar; si debemos recordar que son los varones los responsables ante Dios de la vida espiritual del hogar. Si nuestro trabajo no ha sido hecho con responsabilidad, Dios nos juzgará por nuestra negligencia al no “haber estorbado” a los miembros de nuestra familia.

Vivimos en un cuerpo pecaminoso en medio de un mundo pecaminoso (Romanos 5:12); pero también estamos ante un enemigo que va querer destruir nuestra familia a cada momento (1 Pedro 5:8). Las posibilidades de fallarle a Dios siempre van a estar presentes, es por eso que los padres no debemos ser negligentes en la manera de como velamos por la vida espiritual de nuestro hogar. Si no nos esforzamos, tarde o temprano, las consecuencias nos afectarán.

«No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino» (Confucio)

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