Matrimonio y Hogar

Provocando la rebeldía | MATRIMONIO Y HOGAR

eFESIOS 6.4

Efesios 6:4

Y VOSOTROS, PADRES, NO PROVOQUÉIS A IRA A VUESTROS HIJOS, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.”

Durante la educación y el desarrollo de los hijos, los padres se pueden encontrar en una variedad de escenarios que van afectar la manera como los hijos reaccionan y obedecen.

En cierta forma es inevitable encontrarnos con hijos que a determinada edad, especialmente en la adolescencia, reaccionen indisciplinadamente con sus padres. La falta de obediencia y determinada voluntad de ir en contra del pedido de los padres serán una constante batalla en la crianza de los hijos. No importa la edad, la rebeldía del hijo nos pondrá ante un escenario difícil de manejar y que requerirá sabiduría, amor y paciencia para poder enfrentar ese comportamiento frecuente y pecaminoso de los hijos.

Generalmente los padres miran en la conducta rebelde de los hijos la razón del mal comportamiento y pocas veces se detienen a analizar si esa reacción se debe a un inapropiado acercamiento del padre para enfrentar una situación.

El Apóstol Pablo exhorta a los padres a evitar enojar a los hijos por la manera como los educan. En muchas ocasiones pueden ser los padres los que pueden llegar a provocar esa reacción altanera de los hijos debido a una inadecuada manera de educar y/o dar órdenes. Los hijos reaccionarán con ira ante una indebida educación recibida de los padres.

Para evitar una provocación originada por una inadecuada actitud de los padres, podemos analizar varios principios que podrían ayudar a minimizar las reacciones rebeldes de nuestros hijos:

  1. Si tiene dos o más hijos, trate a todos con equidad; la parcialidad puede crear sentimientos de injusticia.
  2. Si tiene un solo hijo, no lo consienta, ello puede crear una idea que él puede hacer lo que quiere.
  3. Explique con claridad las razones de las órdenes, comparta el motivo de hacerlo de esa forma.
  4. Sea consistente en las cosas que haya pensado hacer, los cambios de opinión puede generar inestabilidad en la obediencia.
  5. No pida a sus hijos hacer algo indebido, que lo que se pida hacer debe ser justo o recto ante Dios.
  6. De espacio a opiniones, puede ser que haya algo que los hijos quieran expresar y sea valioso; considere lo que dicen y determine hasta qué punto sea correcto hacerlo a su manera, puede ser que necesite modificar algo y sea ecuánime en hacerlo si es conveniente.
  7. Sea firme pero amoroso en la manera como imparte una orden, eso puede influir la manera como los hijos le escuchan.
  8. Sobre todo recuerde a sus hijos que el obedecer siempre será una buena manera de agradar a Dios, pero no utilice este “recordatorio” como medida de cohecho para que ellos hagan los “caprichos” de los padres, sino porque es una manera de honrar a Dios y a ellos (Efesios 6:1-3).

¡Los padres pueden marcar la diferencia en la manera de como los hijos obedecen!

Proverbios 30:33

“Ciertamente el que bate la leche sacará mantequilla, Y el que recio se suena las narices sacará sangre; Y EL QUE PROVOCA LA IRA CAUSARÁ CONTIENDA.

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