Matrimonio y Hogar

¿Cuánto es mucho? | MATRIMONIO Y HOGAR

Deuteronomio 6.6-7

Deuteronomio 6:6-9

Y ESTAS PALABRAS que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; Y LAS REPETIRÁS A TUS HIJOS, Y HABLARÁS DE ELLAS ESTANDO EN tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y LAS ATARÁS COMO SEÑAL EN TU MANO, Y ESTARÁN COMO FRONTALES entre tus ojos; Y LAS ESCRIBIRÁS EN los postes de tu casa, y en tus puertas.”

Un día un padre y sus dos hijos salieron a jugar boliche (bowling) con un grupo de amigos. Tuvieron un gran tiempo compartiendo y jugando durante una tarde después de la iglesia. Al finalizar el juego, el padre se disponía a pagar, pues ya era hora de volver; de repente la persona que los atendió se equivocó al momento de cobrar y el padre se dio cuenta; el papá al notar el error llamó a sus dos hijos y hablando con el trabajador del lugar le explicó que se había equivocado y que el local perdería dinero por eso, le solicitó a la persona que los atendía que rectificara el monto y que cobrara lo que es justo para el local, pues no quería tomar ventaja del error del empleado.

El propósito de llamar a sus hijos para que estuvieran presentes en la aclaración era para que ellos, los hijos, aprendieran hacer lo correcto, que aunque ellos hubieran podido recibir “ganancia” del error, sería a costa de la pérdida del local, y hasta del empleado que se equivocó. Era una lección objetiva del padre a sus hijos sobre la honestidad.

¿Cuánto es mucho? Cuando se trata de enseñar cosas correctas, nunca será mucho, siempre será apropiado.

El pasaje de hoy nos recuerda a los padres, que la tarea de enseñar principios de la Palabra de Dios debe ser una tarea constante, sin importar el lugar, el momento, la forma, y el medio.

Nos dice que debemos enseñar a nuestros hijos sea en la casa o en el camino (LUGAR), al acostarse o al levantarse (MOMENTO), que deben estar como señales en las manos o en la frente (FORMA), ya sean escritas o no (MEDIO).

Debemos buscar toda manera de mantener la Palabra de Dios presente en nuestras vidas y en las vidas de los miembros de nuestra familia. Nunca será mucho el esfuerzo hecho cuando se trate de poder mantener a Dios y Su Palabra presente en nuestra vida y de nuestro hogar.

Lea la Biblia en casa, no solo personalmente, sino con su familia como un estudio familiar diario. Siempre aproveche toda oportunidad para hablar de la Biblia y enseñe con ejemplos cómo se debe vivir. Tenga cuadros en su sala con versículos bíblicos, escuche música de contenido cristiano. Haga todo lo que pueda para recordar a su familia que siempre estamos ante la presencia de Dios; todos se beneficiarán y ellos se lo agradecerán. Cuando se trate de Dios y Su Palabra, nunca será mucho.

Deuteronomio 6:20-24

“Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos que Jehová nuestro Dios os mandó?  Entonces dirás a tu hijo… y Jehová nos sacó… hizo señales y milagros grandes y terribles… Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy.”

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