En el TRABAJO

“Trabajando” para Dios | En el TRABAJO

Efesios 6.6-7

Efesios 6:6-8

NO SIRVIENDO AL OJO, como los que quieren agradar a los hombres, SINO COMO SIERVOS DE CRISTO, de corazón haciendo la voluntad de Dios; SIRVIENDO DE BUENA VOLUNTAD, COMO AL SEÑOR Y NO A LOS HOMBRES, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre.”

En la ciudad de Birmingham, un policía se convirtió al cristianismo. Pero cuando desempeñaba su trabajo presenciaba tales cuadros de pecado y desgracia, que por un tiempo su esposa y él pidieron a Dios que les abriera la puerta de otro empleo. Oraron, pero no se recibió respuesta.

Por fin, un día él dijo a su esposa: “Me parece que hemos cometido un error. Hemos implorado que se me conceda ceda cambiar de empleo, pero empiezo a creer que Dios me ha colocado como policía a propósito. Ahora voy a pedirle que me ayude a servir donde estoy.”

Así principió su vida de magníficos servicios. Su influencia sobre los demás policías creció tanto que pronto lo nombraron director de detectives. Fue el instrumento que Dios usó para convertir a varios criminales.

La diferencia en el desempeño del trabajo está directamente proporcional a la motivación. Si uno piensa que está trabajando para los hombres y piensa que hay que trabajar solamente para cumplir con las cuarenta horas de trabajo para recibir un cheque, nuestra motivación estará en el mero cumplimiento de tareas para tener dinero para cubrir nuestros gastos. No realizo el trabajo por beneficiar a mi puesto de trabajo, sino que lo hago por mi beneficio.

Esto hará que nuestras labores diarias sean motivadas por el estado de ánimo propio y de los demás, por el placer que pueda o no tener en el área que trabajo y mi relación con las demás personas, etc. Solo será un cumplir de tareas rutinario.

Se ha puesto a preguntar alguna vez si el trabajo en donde está fue el lugar establecido por Dios, y si es así ¿cómo esto afecta su desempeño?

El policía de la ciudad de Birmingham entendió que su trabajo era el medio que Dios había preparado para proveer el sustento de su familia. Comprendía que de su buen trabajo se beneficiarían muchos. Pero que sobre todo su trabajo era el lugar que Dios había preparado para no solamente servir al departamento de policía o la comunidad, era también un lugar en donde Dios podía utilizarlo a él. Su motivación cambió y por ende su desempeño.

No es tanto lo que debía hacer y cómo lo debía desarrollar lo que cambió, sino el por qué lo debía hacer; para quienes lo debía hacer; y sobro todo de Quien venía ese trabajo y a Quien debía glorificar a través del mismo.

Comprender este principio puede cambiar la manera de como desarrollamos nuestro trabajo. Puede ser el dolor de espalda y de cabeza constante, o puede ser el lugar para dar gracias a Dios y glorificar Su Nombre. ¿”En dónde” estoy trabajando?

 

«Dios le ha puesto a usted donde se encuentra ahora, porque sabe que allí es donde puede rendir el mejor servicio—El Heraldo de Santidad.»

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