Matrimonio y Hogar

Borrón y cuenta nueva | MATRIMONIO Y HOGAR

Mateo 18.21-22

Mateo 18:21-22

“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿CUÁNTAS VECES PERDONARÉ A MI HERMANO que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun HASTA SETENTA VECES SIETE.”

Desde el día que puedo recordar hasta el presente día he sido parte o testigo de muchos problemas en mi familia. Los problemas parecen que no deberían ser parte de la vida cotidiana pero lo son. Las diferencias de carácter y de intereses siempre serán las motivantes que lleven a los miembros de la familia a estar en alguna clase de conflicto.

Los esposos se pelean por la economía de la familia, la falta de atención del uno al otro, conflictos con miembros de la familia de una de las dos partes, etc. Los padres tienen conflictos con sus hijos porque estos no son responsables, son irreverentes, rebeldes, pocos colaboradores, etc. Entre los hermanos se pelean porque el uno le lanzó un poco de comida en la cara, porque uso su juguete, porque no quiso prestarle una prenda de vestir, etc. En fin, usted enumere y la lista será interminable.

Pero los problemas no terminan allí. Hay problemas con los suegros, con los tíos, con los primos, los sobrinos, los abuelos, los nietos… Problemas, problemas, problemas. No deberían, pero son lamentablemente “pan diario” en la vida de la familia.

¿Qué hacer? Lo más fácil es pelear, lo más difícil es buscar la reconciliación y perdonar.

Jesucristo en un pasaje paralelo del Evangelio de Lucas nos dice que podemos ir y hablar con la persona que nos ha ofendido (Lucas 17:3). Pero para ello consideremos varias condiciones antes de hablar.

  1. No vaya cuando aún está enojado, puede que reaccione influenciado por su ira. Espere hasta que haya más calma en ambos.

  1. Sea claro pero apropiado con las palabras que utiliza para hablar. No vaya a utilizar alguna palabra que sea ofensiva, eso no ayudará.

  1. Recuerde que la otra persona es pecadora al igual que usted, y ello les pone en igualdad de condiciones en cuanto a nuestra imperfección.

  1. Escuche también lo que la otra persona diga, puede ser que detrás de la ofensa hubo alguna causa que motivó la ofensa; no es que la justifique, pero le ayudará a comprender un poco más el problema.

  1. Tenga presente que la otra persona puede ser que no responda apropiadamente a su acercamiento, eso no le debe impedir a usted perdonar. No importa si hay arrepentimiento de la otra persona, usted debe estar dispuesta a perdonar de todas formas.

  1. Su perdón no es olvidar por completo el hecho, el perdón es no volver a tomar la ofensa en cuenta para recriminar (“Borrón y cuenta nueva”).

  1. Talvez tendrá que tomar medidas en las relaciones y las condiciones de trato, pero no por falta de perdón, sino por cuidar el bienestar propio o de los suyos. Siempre habrá que perdonar, pero si se requiere limitar, se lo hará bajo ciertas condiciones para prevenir futuros daños. Al igual Dios, Él nos ama y nos ofrece perdón por medio de la fe en Cristo, pero por nuestra condición ya no puede acercarse como antes en el Edén.

NO siempre habrá la oportunidad de hablar y solucionar todo, PERO SIEMPRE se requerirá nuestra buena voluntad de perdonar.

Efesios 4:32

“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, PERDONÁNDONOS UNOS A OTROS, COMO DIOS OS PERDONÓ a vosotros EN CRISTO.”

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