Matrimonio y Hogar

Entregado amor | MATRIMONIO Y HOGAR

Efesios 5.25

Efesios 5:25

MARIDOS, AMAD A VUESTRAS MUJERES, así COMO CRISTO AMÓ A LA IGLESIA, Y SE ENTREGÓ a sí mismo POR ELLA.”

Las casas de los japoneses tienen, normalmente, un espacio hueco entre las paredes de madera. Mientras una persona echaba abajo los muros de su casa, se dio cuenta de que allí había una lagartija inmóvil, porque un clavo, desde fuera, le había atravesado una de sus patitas y la había hecho permanecer fija en la pared.

El dueño de la casa, viendo esto, sintió, al mismo tiempo, piedad y curiosidad. Cuando estudió el clavo, quedó pensativo… El clavo había sido clavado hacía diez años, cuando la casa fue construida. ¿Qué habría ocurrido entonces? ¡La lagartija había sobrevivido en esa posición durante diez años! ¡En un oscuro muro en esa posición durante diez años sin moverse! ¡Es imposible, inimaginable! Entonces, aquella persona se preguntó cómo esta lagartija habría podido sobrevivir durante diez años sin dar un solo paso ¡si desde entonces su patita estaba clavada allí! Así que, paró de trabajar y observó a la lagartija, preguntándose qué podría haber hecho, y cómo ella habría conseguido alimentarse.

Más tarde, sin saber de dónde venía, apareció otra lagartija, con alimento en su boca. ¡¡Ahhh!! Quedó aturdido y emocionado al mismo tiempo. ¡Otra lagartija había estado alimentando durante diez años a la lagartija que permanecía clavada en la pared…!

Esta hermosa ilustración nos ayuda a entender lo bello que puede llegar a ser un ENTREGADO AMOR. No queremos comparar a estas interesantes creaturas con el amor que debe haber en el esposo a su mujer; pero nos sirve para ver unos principios muy importantes.

La lagartija atrapada no podía sobrevivir por sí sola, dependía absolutamente del cuidado y alimentación de la lagartija que estaba libre. Su existencia dependía completamente del cuidado de su compañera.

Por otro lado vemos el sacrificio desinteresado de la lagartija que traía alimento para su compañera atrapada sin esperar nada a cambio; el deseo profundo de este animalito era el de hacer todo lo que estaba a su alcance sin esperar nada de su “atrapada amiga”. Dio e hizo todo por aquella lagartija que no podría hacer nada por pagarlo. La lagartija libre pudo haber dejado a su compañera abandonada cuando ella deseaba, pero el compromiso que ella había adquirido era tan grande que no le importaría los años ni las circunstancias que tendría que pasar por velar por su compañera completamente dependiente del cuidado de su protectora amiga.

El amor que el esposo debe tener por su pareja debe expresar ese mismo principio. Darlo todo sin esperar nada a cambio, buscando profundamente el bienestar de su compañera que depende por completo del cuidado y desinteresado amor de su esposo.

Cuan bello puede ser ese “entregado amor” que una mujer puede recibir de un hombre que desinteresado, sacrificado, y fielmente da todo por su esposa. Esa es la clase de amor que Dios espera del Esposo. Es el mismo amor que Cristo tiene por su Iglesia.

Esposo: ¿Estás entregando esa clase de amor a tu esposa? Ora a Dios para que te ayude hacerlo.

Génesis 29:18, 20

“Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor… Así sirvió Jacob por Raquel siete años; Y LE PARECIERON COMO POCOS DÍAS, PORQUE LA AMABA.”

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