En el TRABAJO

Descuido y malgasto | En el TRABAJO

Proverbios 18.9

Proverbios 18:9

“También EL QUE ES NEGLIGENTE EN SU TRABAJO ES HERMANO DEL hombre DISIPADOR.”

Negligente es la persona que no pone el interés y el cuidado que tendría que poner al desempeñar una obligación, es descuidado o falto de aplicación.

La persona negligente se caracteriza por despreocuparse de sus responsabilidades, que no muestra real interés en lo que hace. Puede ser una persona que sin hacer conciencia de sus responsabilidades deja su trabajo “a la aventura” sin importarle lo que debe hacer y el por qué lo debe hacer. Esta persona negligente descuida su trabajo sin importar como lo hace, simplemente lo hace sin buscar cumplir con las metas deseadas ni valora como esto puede afectar.

También la persona negligente puede ser una persona perezosa, que a causa de su vagancia evita “la fatiga” de cumplir a cabalidad su tarea. No ve motivación para hacerlo, y por ello evita el esfuerzo de hacerlo.

Pero, ¿cómo puede esto afectar nuestro trabajo y ser considerado una persona disipadora?

Un disipador es alguien que destruye o malgasta el caudal. Es una persona que no valora sus recursos y que los desperdicia en gran manera “mal utilizándolos”.

Si usted no cuida de su trabajo, siendo abandonado, descuidado, y hasta perezoso, usted no va aprovechar todo lo que puede ser de beneficio para su trabajo y para usted mismo.

Todos tenemos el mismo tiempo para trabajar, mis minutos no son más prolongados que los suyos, eso quiere decir que si cada uno tenemos 40 horas para trabajar, todos disponemos del mismo recurso. Lo que yo haga con ellos me dirá cuan valiosos son para mí. No puedo dejar las cosas mal utilizadas, porque si lo hago, cada minuto que no lo utilicé eficientemente en mi trabajo, quiere decir que lo malgasté. Sin cuidar mi tiempo lo derroché inapropiadamente.

Todos los que trabajamos tenemos tareas que cumplir, responsabilidades que cuidar, metas que alcanzar. Nuestro trabajo es medido en función de nuestro resultado. No todos conseguimos los mismos resultados por múltiples razones, pero si dependiera únicamente del esfuerzo y el cuidado que ponga yo en mi tarea, ello se reflejará en mis resultados; y si otra persona tiene los mismos recursos pero llega a obtener diferentes resultados, el que obtenga más de su trabajo reflejará la cantidad de empeño que puso. Si yo tuviera los mismos recursos, pero no me esfuerzo de igual manera, pues por pereza y falta de interés desperdicié la oportunidad de obtener los mismos resultados que los otros.

Algunos de nosotros tenemos compañeros que trabajan haciendo lo mismo en una misma posición, y si mi compañero obtuvo mejores resultados que yo y obtuvo un ascenso o compensación por ello, quiere decir que por mi negligencia disipé mi propia oportunidad de mejora.

En otras palabras, todo lo que yo dejé de hacer resultará en un desperdicio. “El negligente es disipador.”

«Señor, perdón por mi negligencia en mi trabajo, disculpa por las oportunidades que tuve para aprovecharlas y las descuide, y ayúdame a ser un trabajador esforzado»

Salmos 90:17 NTV

Y que el Señor nuestro Dios nos dé su aprobación y haga que nuestros esfuerzos prosperen; sí, ¡HAZ QUE NUESTROS ESFUERZOS PROSPEREN!”

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