En el TRABAJO

Aprendiendo del desempleo | En el TRABAJO

Salmos 37.25

Santiago 1:2

“Hermanos míos, TENED POR SUMO GOZO CUANDO OS HALLÉIS EN DIVERSAS PRUEBAS.”

En el año 2013, mientras servía en la iglesia como pastor laico, tenía que trabajar a tiempo parcial en otro lugar para cubrir mis gastos. En ese tiempo entré en un período de desesperación, la administradora del lugar en donde trabajaba me dijo que tenía que despedirme ya que por necesidad económica tenían que hacer ajustes en el presupuesto.

Vaya que la noticia fue completamente inesperada y por lo tanto me llevó a un momento de molestia conmigo mismo, con las personas para quienes trabajaban y hasta casi con Dios mismo, puesto no comprendía que pasaba.

Molesto conmigo porque me preguntaba que había hecho mal; molesto con mis empleadores porque sentía que no eran justos conmigo; y hasta cierto punto molesto con Dios porque sentía que no me había protegido.

La falta de dinero, el resentimiento hacia mis “exjefes”, la culpa hacia mí mismo, y tantos otros sentimientos salieron a flote. Aunque en el instante que me dieron la noticia tenía paz, inmediatamente el resentimiento llenó mi mente y corazón. El estar desempleado no fue algo que realmente aprecie mucho. Pero a medida que pasaban los días iba comprendiendo algunas cosas que no las había visto y que cambiarían mi vida durante este tiempo de espera. Gracias a Dios, Él me ayudó en medio de todo esto.

Pero, ¿qué aprendí?:

  1. Comprendí que Dios estaba en control, y que nada de lo que pasara estaba fuera de su alcance. Aprendí a confiar en Dios, y que aún en medio de las limitaciones financieras, Dios no dejó de cuidar de mí. Su sustento fue fiel, y al final de todo aprendí a depender más de Él que de mi fuente de trabajo. Pues la fuente de provisión es Dios y Él usaba mi trabajo como uno de los canales, pero no era el único (Salmos 37:25).
  2. Entendí que Dios había permitido el desempleo para que yo aprenda a buscarlo más a Él. Como muchos de nosotros, cuando tenemos abundancia no buscamos a Dios, pues “no lo necesitamos”, pero cuando nos falta el trabajo llegamos a darnos cuenta que sin Él, nada es posible. Dios me atrajo más a una relación íntima que me llevó a conocerlo y amarlo más (Jeremías 29:11-13).
  3. Dios me enseñó a vivir contento en las limitaciones. El contentamiento no es producto de la abundancia, el contentamiento es producto de aprender a vivir tranquilo y con gozo en medio de las necesidades. Me enseñó a vivir agradecido por lo que tenía día a día y a no mirar lo que no tenía (Filipenses 4:11-13).
  4. Pero sobre todo el Señor me mostró al final de ese tiempo Él tenía preparado algo maravilloso para mi vida, y que este tiempo de espera era preparación para lo que vino después (Filipenses 4:19)

Seguro que no fue fácil, pero si beneficioso.

Si tiene trabajo, dele gracias por tenerlo. Si no lo tiene, mire esto desde la perspectiva de Dios, Él está haciendo algo en usted. Todos pidamos por aquellos que no tienen trabajo para que Dios les ayude a enfrentar este tiempo, se adapten a las circunstancias, aprendan a buscar más a Dios, y esperen con paciencia lo que el Señor tenga preparado para ellos.

Salmos 37:25

“Joven fui, y he envejecido, Y NO HE VISTO JUSTO DESAMPARADO, ni su descendencia que mendigue pan.”

1 reply »

  1. ¡Bendito sea Dios! Es reconfortante saber que el Señor, estará siempre con sus hijos, y nos ayudará en todos nuestros problemas y pruebas.
    …no te dejaré ni te desamparare’.
    (Josue’ 1:5)

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