Matrimonio y Hogar

Aceptando Su voluntad | MATRIMONIO y HOGAR

Job 1.21

2 Samuel 12:15-23

“Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente. Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró, y pasó la noche acostado en tierra. Y se levantaron los ancianos de su casa, y fueron a él para hacerlo levantar de la tierra; mas él no quiso, ni comió con ellos pan. Y al séptimo día murió el niño; y temían los siervos de David hacerle saber que el niño había muerto, diciendo entre sí: Cuando el niño aún vivía, le hablábamos, y no quería oír nuestra voz; ¿cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto? Mas David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto; por lo que dijo David a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y ellos respondieron: Ha muerto. Entonces David se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y cambió sus ropas, Y ENTRÓ A LA CASA DE JEHOVÁ, Y ADORÓ. Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan, y comió. Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan. Y él respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño? Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.”

 

David había pasado ayuno y oración por la vida de su hijo. Siete días enteros suplicando a Dios para que en su infinita misericordia cambiara de parecer y pueda perdonar el castigo impartido a David por su pecado, y así perdonar la vida de su hijo, pero Dios no cambió, y el niño murió.

Aceptar la voluntad de Dios en tales circunstancias parecería terrible, pero entendiendo la causa de la muerte de ese niño: castigo por el pecado; se podría comprender, y hasta callar y aceptar.

Podríamos creer que nuestra actitud debería ser distinta cuando eso pasa en la vida de una persona íntegra. La vida de mi hijo a causa de un pecado parece difícil de aceptar, pero comprensible; pero la muerte de mis hijos sin que yo haya hecho algo malo, eso sí que no lo podríamos entender.

Job, cuando escuchaba los desastres que pasaban en la perdida de sus bienes, llega a escuchar por la boca de uno de siervos que sus 7 hijos varones y 3 hijas mujeres habían fallecido dramáticamente en una reunión familiar (Job 1:13-20). La muerte de sus hijos, en medio de todo lo que ya había pasado, y se preguntaría: ¿por qué?

En la vida de los padres momentos difíciles de aceptar pueden llegar en la vida de sus hijos. Talvez no tengan que ver con la vida misma de ellos, como en el caso de David o Job, pero si cosas que pueden parecernos difíciles de aceptar. Para algunos padres las decisiones que los hijos toman en función de la vida parecerían muy duras: con quienes se casan, que carrera siguen, la participación de ellos en el reino de Dios, etc.

Para estos momentos en la vida de los padres, la manera de responder dependerá de la seguridad de lo que nuestros hijos hacen en función a la voluntad de Dios.

Los hijos, si bien son fruto de los padres, son primeramente seres que le pertenecen a Dios, no a los padres. Los padres son ministros de Dios, por decirlo así, de la vida y obra del Señor en ellos. Pero nunca serán los “dueños” de ellos. Como se dice: Los hijos son “prestados” de parte de Dios.

Quiere ser un padre responsable ante Dios, aprendamos de David y Job, ellos sabían que sus hijos no eran propios, sus vidas, la de sus hijos, pertenecían por completo a Dios, y por tanto Su voluntad, la de Dios, era buena. Si está pasando por momentos difíciles en su vida, recuerde que sus hijos son de Dios, Él se encargará por completo, pues le pertenecen a Él. Nuestra labor es ayudar a nuestros hijos a buscar la voluntad de Dios, y sea la que sea, si ellos son temerosos del Señor, harán lo que Dios haya planificado en ellos, y eso siempre será bueno, aunque ello pueda demandar sus propias vidas.

Job, nos da una enseñanza digna de recordar: Si Dios me los dio, Dios me los puede quitar, sea su Nombre bendito (Job 1:21).

 

«Señor, ayúdame a conocer, entender, y aceptar Tu voluntad en la vida de mis hijos, y guíame para ayudarles a que ellos la hagan hasta el final»

 Job 1:21-22

“Y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. JEHOVÁ DIO, Y JEHOVÁ QUITÓ; SEA EL NOMBRE DE JEHOVÁ BENDITO. En todo esto no pecó Job, NI ATRIBUYÓ A DIOS DESPROPÓSITO ALGUNO.”

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