Matrimonio y Hogar

Libre de manchas | MATRIMONIO y HOGAR

Hebreos 13.4

Hebreos 13:4

“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.”

 

A nadie le gusta utilizar una prenda de vestir que tenga una mancha, es claro que para aquellos que disfrutan de una buena prenda, lo que menos esperan es verla con alguna mácula. Si ésta está sucia, entonces inmediatamente se la lleva a lavarla para que esta suciedad desaparezca, esperando que esta mancha no sea permanente. Limpieza es parte de un buen vestir.

Pero cuando hablamos de un matrimonio, parecería que para algunos la idea de una mancha en la relación no tiene ningún problema. En ciertas culturas esta actitud es inclusive vista con cierto valor, especialmente de parte de los hombres. Generalmente se cree que es el hombre quien decide tomar decisiones que le llevan a tener cierta actividad “amorosa” fuera de la relación del matrimonio, y sorpresivamente se ve un incremento lento pero constante de esta actividad en algunas mujeres.

Honroso sea en todos” es una exhortación a un valor igualmente dado tanto para el hombre como para la mujer. Todos los seres humanos debemos considerar honroso un matrimonio, no solo para el hombre o la mujer dentro del matrimonio, sino también para aquellos que no están en dicho matrimonio y que de una manera indebida quieren o pretenden participar en una relación con alguien que ya está casado.Sobre todas las cosas debemos recordar que el matrimonio fue establecido por Dios desde el mismo inicio de la creación, y es por ello que debe considerado como tal. Honrar al matrimonio es honrar a Quien lo estableció (Génesis 2:24), y por lo tanto se debe honrar a quienes lo forman también.

Se podría imaginar si usted va a la cama y se encuentra que ella está sucia o que alguien haya dejado alguna comida sobre ella y que no ha sido limpiado por un buen tiempo; por más cansado que se encuentre, nadie quisiera recostarse. Su cama en su intimidad debe ser un “lecho sin mancilla”. Eso implica primeramente que es responsabilidad de los esposos mantener ese lecho inmaculado, incontaminado.

La fornicación es tener una relación sexual con alguien y que ambos no estén casados. No se puede vivir en una vida promiscua sin considerar la voluntad de Dios, no es bueno. Pero también la palabra “fornicarios” viene de la palabra griega ‘pornos’, de la cual viene la palabra pornografía. Un miembro del matrimonio que participa de la pornografía, aunque físicamente no esté teniendo una relación con alguna persona, está manchando la relación porque está codiciando a otra persona que no es su pareja, y esto se convertiría en un adulterio. La pornografía y las relaciones sexuales fuera de una relación matrimonial son pecado. Por último, el adulterio es mantener una relación física o sentimental con alguien que no sea la pareja.

Dios espera que cada uno honremos al matrimonio como institución y como relación. No podemos permitir que nada ni nadie llegue a manchar esta dependencia sagrada, hacerlo traerá consecuencias graves ante el Señor.

¡Cuide, alimente y proteja el matrimonio, su vida será bendecida honrándolo!

 

«Señor, gracias por el matrimonio, quiero honrarlo tal como te honro a Ti»

Cantares 6:3a

Yo soy de mi amado, y mi amado es mío…”

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