Vida Cristiana

Es una Gracia de Dios | VIDA CRISTIANA

Efesios 1.6-7

Efesios 1:3-8

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia.”

 

Para muchos puede ser que la idea de poder obtener el perdón de Dios por nuestros pecados sea un hecho que se puede obtener por medio de un comportamiento bueno. Se cree que por hacer buenas obras Dios puede otorgar la vida eterna librándolos de la condenación (Efesios 2:8-9).

Para otros el perdón es algo imposible de obtener, puesto que se consideran tan indignos de Dios que dudan de las posibilidades de recibir tal anhelado perdón, negando la posibilidad de que le misericordia de Dios pueda otorgarlo.

Para algunos más, el perdón de los pecados es algo obtenido por fe, pero olvidan que es una gracia recibida a través de dicha fe (Efesios 2:8) y que esa fe debe ser puesta en la obra de Cristo Jesús (Hechos 26:15-18). La verdad es que nadie puede ser perdonado por méritos propios. Usted y yo no podemos obtener el perdón de nuestros pecados por hacer algo a título personal nada más. Necesitamos entender que el perdón de pecados es una de las manifestaciones de la Gracia de Dios.

Para obtener el perdón debemos entender y aceptar que somos pecadores. Este primer requisito es obviamente importante, puesto que si no aceptamos que hemos fallado a la voluntad de Dios no podemos buscar el perdón. Aún existe mucha gente que piensa que no ha pecado, pero todos somos pecadores (Romanos 3:10-12).

Buscar el perdón con un corazón contrito y arrepentido es necesario. Dios conoce nuestra sinceridad al momento que solicitamos perdón. Arrepentirse es dejar de hacer lo que estábamos haciendo, sabiendo que eso no le agrada a Dios, y que buscamos humillados su perdón (Mateo 3:8).

Ahora, el perdón es otorgado como una Gracia. La Gracia es un regalo de Dios recibido por el hombre sin merecerlo. Si bien se necesita aceptar el pecado y mostrar arrepentimiento, Dios concede esta gracia por amor a nosotros (Efesios 1:5-7). Y esta Gracia, como vimos al inicio, solo llega por nuestra fe en Jesucristo.

Además, el perdón de nuestros pecados es un acto de la fidelidad de Dios hacia el hombre; pero también es un acto justo hacia el hombre, porque legalmente el pecado fue juzgado y castigado en la persona de Jesucristo (1 Juan 1:9).

Cuando pida perdón a Dios agradezca por Su Gracia perdonadora. Ninguno de nosotros merecemos tal perdón, lo que merecíamos era el castigo por nuestro pecado, pero Dios en Su infinito amor y misericordia nos otorga el perdón para “alabanza de la gloria de su gracia” por medio de Cristo (Efesios 1:6, 7).

 

«Padre del Cielo, muchas gracias por Tu Gracia y Misericordia, por medio de las cuales Tu nos perdonas nuestros pecados en Cristo»

 

Salmos 86:5

“Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.”

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