Vida Cristiana

Enrolado para “morir” | VIDA CRISTIANA

2 Timoteo 2.3

2 Timoteo 2:1-4

, PUES, hijo mío, ESFUÉRZATE EN LA GRACIA que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. , PUES, SUFRE PENALIDADES como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.”

¿Alguna vez ha firmado un compromiso hasta la muerte? Las personas que se enrolan en la milicia, ciertamente lo hacen. Estas personas están completamente seguras que sus vidas están en un compromiso de vida o muerte cuando se registran para servir fielmente al país al cual desean defender.

Cuando llegan a la batalla, estas valientes personas, saben que sus vidas, la de los suyos, las de sus compañeros de filas, y el destino del país al cuál defienden, dependen del valor que ellos están entregando en el campo. En medio de una guerra, no hay tregua confiable, no hay reposo prolongado, no hay compromisos a medias. Lo único que cuenta es su esfuerzo dado con el último aliento. Ellos no saben cuándo terminará la guerra, pero saben que su esfuerzo puede hacer la diferencia. Lo dan todo, son determinados, son valientes, saben que ellos se han registrado para dar hasta su propia vida.

Cómo creyentes, esta realidad es similar. Desde que nos enrolamos como creyentes, nos registramos para morir a este mundo y para defender la “Causa de Cristo”. Ya no somos más parte de este mundo, al contrario, somos enemigos del diablo y su mundo. Es por ello que la batalla es muy seria, y en la cual no podemos descuidarnos o bajar la guardia.

También es cierto que la misma batalla tiene una serie de campos que debemos enfrentar: Enfermedades, pruebas, tentaciones, persecuciones, limitaciones, en fin; una serie de factores que nos pueden llevar a sentirnos rendirnos o cansados, queremos desertar y no continuar.

Pablo, cuando le escribe a su joven soldado Timoteo, como si fuera el sargento del batallón, le dice desde la prisión: «Hijo mío, yo estoy aquí en prisión por la misma causa por la que tú batallas desde las trincheras, la causa de Cristo. No te desalientes, sigue adelante, mira que a pesar de que yo he sido capturado, desde mis prisiones sigo haciendo todo lo que está a mi alcance para que esta batalla no sea ganada por nuestro enemigo, el maligno. Por eso te pido que te “ESFUERCES” en la gracia de nuestro Comandante en Jefe. Él está junto a ti y te va ayudar a seguir adelante. ¡No desmayes! Tú, mi querido hijo, si te es necesario sufrir dolor y desvelo, “SUFRE” y no temas, como buen soldado estás aquí para traer victorias en esta batalla. No te entrometas en cosas que no debes y sele fiel a nuestro Príncipe de los Ejércitos de Jehová (Josué 5:14), nuestro Señor Jesucristo. Haz todo por servirle con fidelidad y agrádale sólo a Él»

Si se siente desanimado, desconsolado, cansado, abatido, afligido, tentado, perseguido, etc. Recuerde las palabras de Pablo a Timoteo, y hagamos un compromiso con nuestro Comandante en Jefe para seguir adelante. Si necesita ayuda, escríbale un “telegrama” por medio de una oración para que le de las fuerzas que necesita para continuar. De seguro que nuestro Señor moverá toda logística espiritual para darle a usted todo lo que necesita para continuar batallando hasta el final. Esfuércese, y no tema sufrir.

«Señor Jesucristo, necesito de Ti, dame Tus fuerzas para serte fiel»

Filipenses 1:21

“Porque para mí EL VIVIR ES CRISTO, y EL MORIR ES GANANCIA.”

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