Vida Cristiana

Discapacitados por la desesperación | VIDA CRISTIANA

1 Pedro 5.7

Éxodo 6:6-9

“Por tanto, dirás a los hijos de Israel: YO SOY JEHOVÁ; Y YO OS SACARÉ DE DEBAJO DE LAS TAREAS PESADAS DE EGIPTO, Y OS LIBRARÉ DE SU SERVIDUMBRE, Y OS REDIMIRÉ CON BRAZO EXTENDIDO, Y CON JUICIOS GRANDES; y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; Y VOSOTROS SABRÉIS QUE YO SOY JEHOVÁ VUESTRO DIOS, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto. Y os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os la daré por heredad. Yo JEHOVÁ. De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; PERO ELLOS NO ESCUCHABAN A MOISÉS A CAUSA DE LA CONGOJA DE ESPÍRITU, Y DE LA DURA SERVIDUMBRE.

 

La desesperación es la pérdida de la tranquilidad o la ilusión; es la pérdida total de esperanza; es la alteración extrema del ánimo, causada por la consideración de un mal irreparable o por la impotencia de lograr un éxito. Fue la desesperación la que afectó al pueblo de Israel cuando Dios estaba por liberar a Su pueblo de la servidumbre en Egipto.

 

El Señor había enviado a Moisés con el sólo propósito de liberar al pueblo israelita de la esclavitud a la que estaban sometidos en Egipto (Éxodo 3:7-10). Dios había escogido el método que libraría a Su pueblo, y obviamente este método tenía el propósito de traer gloria a Su Nombre, pero no sería algo sencillo (Éxodo 3:19-22). El pueblo tendría que confiar en los caminos de Dios que son perfectos y supremos (Isaías 55:8-9).

 

Pero algo aparentemente salió mal desde el punto de vista del pueblo; Faraón, en vez de dejarlos ir libremente, incrementa la carga de trabajo de los israelitas; endurece su corazón y su mano sobre ellos. Los israelitas veían ahora a la libertad prometida como la causante del dolor. La desesperación les hace perder la tranquilidad, la ilusión se esfuma, la esperanza se convierte en angustia, y la anhelada Tierra Prometida desaparece en medio de la aflicción. Dios vuelve a decir a Moisés que vaya y hable con el pueblo, pero ellos “no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre.” (Éxodo 6:9)

 

Pedro fue invitado a caminar sobre el agua, pero a causa de la tormenta se desespera y pierde la fe haciendo que se hunda (Mateo 14:22-33). María llena de angustia por la muerte de Lázaro, reclama a Jesús por su tardanza y no comprendía como su hermano reviviría (Juan 11:28-44). El siervo de Eliseo veía la muerte ante el sitio de la ciudad, mientras que Eliseo veía un gran ejército celestial que los defendería (2 Reyes 6:8-17).

La desesperación nos lleva a incapacitarnos: no vemos, no oímos, no caminamos, no entendemos. Nuestra fe, muchas veces debe ser probada, y el dolor y la desesperación nos deshabilita en nuestros sentidos espirituales. Si está pasando por pruebas, no deje que la angustia lo incapacite, pida a Dios que le ayude escucharlo, a verlo, a caminar, a entenderlo a Él a pesar del dolor, y solo así podrá seguir adelante en su vida cristiana confiando y descansando en Él.

 

«Señor, no dejes que mis circunstancias me incapaciten, ayúdame a seguir adelante confiando en Ti»

 

1 Pedro 5:7

“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, PORQUE ÉL TIENE CUIDADO DE VOSOTROS.

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