Vida Cristiana

Discípulo de verdad | VIDA CRISTIANA

Marcos 1.17

Juan 8:31

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, SERÉIS VERDADERAMENTE MIS DISCÍPULOS.”

 

«Es posible ser un seguidor de Jesús sin ser un discípulo; ser un seguidor del campamento sin ser un soldado del Rey; ser un apegado en alguna gran obra sin cargar el propio peso. Una vez alguien estaba hablando con un gran erudito en cuanto a un joven, y le dijo: “Fulano de Tal dice que él fue uno de tus alumnos.” El maestro contestó devastadoramente: “Él puede haber asistido a mis clases, pero no fue uno de mis alumnos.” Hay un mundo de diferencia entre asistir a clases y ser un estudiante. Es una de las supremas desventajas que en la iglesia haya tantos seguidores distantes de Jesús y tan pocos discípulos reales.» – William Barclay, The Gospel of Luke.

Para poder llegar a ser un verdadero discípulo de Jesucristo, primero debe iniciar creyendo en Él. No puede seguir a Quien no conoce y cree. Jesucristo dijo que sus ovejas, hablando de los creyentes, oirían primero Su voz y le creerían, entonces le seguirían y Él les daría vida eterna. “Mis ovejas oyen mi voz… y me siguen, y yo les doy vida eterna…” (Juan 10:27-28).

Una vez que lo conozcan, deben aprender a escuchar cada instrucción que Él le da. ¿Cómo puede seguir a alguien sin saber qué dirección e instrucción le dan? Los discípulos de Jesús deben amar Su Palabra.

Cuando aprenden a escuchar al Señor enfrentarán un desafío, creer en lo que el Señor dice. “Sin fe es imposible agradar a Dios”, y es para ello que deben aprender a confiar (Hebreos 11:6). Si usted no lo conoce lo suficiente no llegará a confiar en Él. La fe se manifiesta en acciones dadas en lo que Dios dice, y esas acciones deberán ser tomadas en base de la confianza de Quién siguen (Isaías 43:10).

Una vez que haya entendido lo que Jesús quiere, el discípulo debe comprometerse a seguirlo en obediencia, muriendo cada día a su yo interior, y aceptando el llamado con valor. Tomar la cruz, es morir al yo y aceptar la vida comprometida que Dios espera (Mateo 10:38-39). Pero esta muerte diaria al yo inicia con una decisión determinante de dejarlo todo atrás (Lucas 14:33).

El discípulo sabe que afrontará limitaciones y pruebas que le ayudarán a crecer y fortalecer. Mismas limitaciones enfrentó su Maestro, y el discípulo aprenderá a vivir tal y cual vivió su Señor (Lucas 9:57-62). Esta nueva vida lo llevará a enfrentarse a una nueva realidad: Ya no pertenece al mundo, al contrario, ahora deberá ser sal y luz del mismo (Mateo 5:13-16).

Una vez que haya aceptado el reto, tomando las acciones pertinentes y comprometido con su Señor siguiendo fielmente Su guía a diario, entonces aprenderá que la obediencia es requerida y que su sometimiento será una muestra de su amor al Señor (Juan 14:15). Solamente ahí aprenderá que permanecer en la Palabra es vivir cada día siguiendo a Dios en lo que Él le pida hacer. Solo ahí, y es ahí, donde será verdaderamente Su discípulo (Juan 8:31).

El desafío es grande, el llamado urgente, nuestra obligación a responder necesaria, la oportunidad brindada es la mejor, y los resultados a obtener serán de beneficio eterno.

¿Y usted, cómo responderá?

 

Mateo 19:21

“Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; Y VEN Y SÍGUEME.”

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