Un rayo de SABIDURÍA

Por partida doble | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 11.17

Proverbios 11:17

A SU ALMA HACE BIEN EL HOMBRE MISERICORDIOSO; Mas el cruel se atormenta a sí mismo.”

 

Cuando hacemos algo que vaya a beneficiar a otros lo que menos pensamos es en el beneficio espiritual que ese acto nos puede traer a nuestro ser. Al contrario de todo, antes de actuar miramos si ellos son dignos de nuestro beneficio o si nosotros vamos a recibir algo “de pago” a cambio.

Hay algo que va más allá de lo material y que llega a beneficiar nuestra vida de manera inmaterial que trae consigo el ser misericordioso.

En una paráfrasis del versículo el Proverbio nos dice que el hombre beneficia o bendice su propia vida cuando actúa bondadosa o misericordiosamente, y el que no lo hace así, perturba su propio ser.

Por ejemplo, cuando una persona perdona, hace que su ser esté librado del rencor, la amargura y el odio que la falta de perdón genera. El deseo de no perdonar actúa envenenando el ser de la persona que así lo hace; mientras que el perdonar libera de ese problema al corazón. Esto le permite seguir amando y tratando con amor a la persona que le ha causado el mal, cumpliendo así un mandamiento de Dios de amar al prójimo y perdonarlo (Mateo 6:14-15).

Si una persona es egoísta o no generosa, lo que hace es que su pecado de ambición y codicia sean una atadura que lo consuma espiritualmente. El dinero no es el problema, sino el amor al dinero y a uno mismo lo que nos lleva a ser egoístas. Mientras que la Biblia nos enseña que el acto de dar es un acto noble que contrae bendición: “Más bienaventurado es DAR que RECIBIR” (Hechos 20:35).

Si usted busca ser servido en vez de servir a los demás, lo que hace es que su ego lo lleve a buscar su propio bien, descuidando el principio de velar por el bienestar de los demás. Si usted ha servido a alguien de alguna forma, y si realmente lo ha hecho de manera altruista, sabrá que ese acto le ha llenado de satisfacción sana, sabiendo que hizo un acto de bondad que ha beneficiado a su prójimo, y, por ende, se benefició usted al mismo tiempo con la satisfacción de una buena obra hecha.

Es decir, en forma general, si yo hago algo bueno en beneficio de otra persona, lo que estoy haciendo es otorgando un bien a mi prójimo al mismo tiempo que estoy beneficiándome espiritualmente al cumplir con la voluntad de Dios, alejándome también de algún pecado que puede contraer el no hacerlo.

Sea que mi acto otorgado al prójimo sea material o inmaterial mi beneficio siempre será inmaterial, siempre y cuando lo haga de la manera correcta ante los ojos de Dios. ¡Mi bien dado a otros trae bien a mi ser!

 

«Señor, ayúdame a siempre buscar la manera de bendecir a otros, porque ello me bendice a mí»

 

Filipenses 4:8

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, EN ESTO PENSAD.”

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