Vida Cristiana

Lo ínfimo de este tiempo | VIDA CRISTIANA

Efesios 1.16-18

Efesios 1:15-18

“Por esta causa también yo, HABIENDO OÍDO DE VUESTRA FE EN EL SEÑOR JESÚS, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, HACIENDO MEMORIA DE VOSOTROS EN MIS ORACIONES, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, PARA QUE SEPÁIS CUÁL ES LA ESPERANZA A QUE ÉL OS HA LLAMADO, Y CUALES LAS RIQUEZAS DE LA GLORIA DE SU HERENCIA EN LOS SANTOS.”

 

Si pudiéramos de alguna manera cuantificar el espacio de nuestra vida en el tiempo de la eternidad, llegaríamos a entender la pequeñez que representa esta vida terrenal en relación a esa eternidad.

Si miramos de alguna manera nuestra vida y el promedio de vida actual en relación al Reino Milenial de Jesús, este no representa más que el 7 al 8 por ciento del mismo, es decir que ni siquiera 1 de los 10 siglos ocuparía nuestro existir, considerando que nuestro promedio de vida es de 70 u 80 años.

Pero si ponemos este tiempo de vida comparado con la eternidad hallaríamos que entre más pase el tiempo más diminuto sería el espacio de nuestra vida. Grafiquémoslo esto en tamaño: Si su vida representa un grano de arena comparado con una carga de volqueta, ese tiempo sería insignificante; si lo comparáramos con toda la arena que se encuentra en una específica playa, ese tiempo ya se perdería de vista en la inmensidad; y si la comparamos solamente con la arena que existe en las costas del continente americano que dan hacia el Océano Pacífico, ya su existencia no se podría ni recordar. Se imagina ello en toda la arena del mundo. Y entre más tiempo vaya a pasar menos significante será este espacio comparado a la eternidad.

Entonces: ¿Por qué pasamos nuestra vida enfocándonos en algo tan finito?

Lo único que realmente valdrá de este tiempo y que afectará nuestro presente a más de nuestra eternidad es nuestra Fe en Jesucristo. Si ya somos salvos, lo que nos queda ahora es tratar de entender todo lo que esta nueva posición en Cristo significa: Somos hijos de Dios; somos salvos por gracia; somos Templo del Espíritu Santo; somos nuevas criaturas; somos perdonados de todos los pecados; etc., etc., etc.; y mucho más; todo por nuestra “FE EN EL SEÑOR JESÚS”.

Vivamos el presente mirando a lo eterno: Nuestra nueva posición de santos en Cristo; nuestra capacidad de crecer a la imagen de Cristo; y todo lo que disfrutaremos en nuestra eternidad con Cristo.

La oración de Pablo es para que los creyentes podamos entender y mirar hacia lo que es eterno y no temporal.

«Padre, que lo que viva tenga significado en lo eterno”

 

Efesios 1:3

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, QUE NOS BENDIJO CON TODA BENDICIÓN ESPIRITUAL en los lugares celestiales EN CRISTO.”

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