Vida Cristiana

Has silencio y pon atención | VIDA CRISTIANA

1 Samuel 3.10

1 Reyes 19:9-13

“Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. Él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y TRAS EL FUEGO UN SILBIDO APACIBLE Y DELICADO. Y CUANDO OYÓ ELÍAS, CUBRIÓ SU ROSTRO CON SU MANTO, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?”

 

Para trabajar en fábricas donde se elabora con maquinarias que hacen mucho ruido se requiere utilizar protectores contra ruidos para evitar daños en el sistema auditivo. Con frecuencia estas empresas, para asegurarse que se están otorgando una protección adecuada a los trabajadores realizan exámenes médicos con el fin de determinar la salud auditiva de sus empleados.

Estas pruebas requieren ser hechas en lugares exentas de ruido, se utiliza equipo de audífonos apropiados para enviar a través de ellos sonidos casi imperceptibles para medir la capacidad auditiva. La máquina envía sonidos con frecuencias muy bajas y de diferentes decibeles para ver el grado de daño de sentido auditivo. El silencio y la atención son necesarias para obtener un resultado real de la capacidad auditiva del empleado. En nuestra vida espiritual muchas veces deberíamos hacernos una evaluación auditiva también.

Elías había venido huyendo de Acab después que el profeta había presenciado un evento sin precedente: Fuego había caído del cielo sobre el altar empapado de agua. Para Elías no era la primera vez que miraba fuego, tampoco el viento fuerte; pero ninguno de estos eventos notorios en la cueva eran señales del obrar de Dios. Fue un silbido apacible y delicado lo que atrajo la atención del profeta y supo que era Dios.

En el A.T. Dios no solo actuó por medio de fuerzas naturales, uso una asna para hablar con Balaam (Números 22:21-34); con Moisés utilizó una zarza ardiente (Éxodo 3:1-4); y al profeta Samuel lo despertó de madrugada (1 Samuel 3:1-10). Actualmente Dios nos habla por medio de Su Palabra, la oración, las circunstancias y otros miembros de la iglesia (en ese orden). Dios no ha dejado de hablarnos para comunicarnos Su voluntad; el problema es que estamos tan ocupados que no nos damos cuenta que Dios está queriéndonos decir algo.

Nuestro tiempo de oración y de le lectura de la Biblia son vitales en nuestra vida cristiana, pero Dios puede usar un mensaje de texto, un versículo de la Biblia visto en internet, una predicación, el consejo de un amigo, etc.; para revelarnos Su voluntad. Nuestro deber es estar siempre atentos a todo acontecimiento que se nos presente, puede ser el mismo Dios que nos quiera revelar Su voluntad. ¿Está escuchando a Dios hoy? ¡Ponga mucha atención, talvez quiera decirle algo!

 

«Señor, ayúdame a estar siempre atento a lo que Tú me quieras decir»

 

1 Samuel 3:10

“Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.

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