Vida Cristiana

Sin comprender, pero confiando | VIDA CRISTIANA

Eclesiastés 11.5

Eclesiastés 11:5

“Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, ASÍ IGNORAS LA OBRA DE DIOS, EL CUAL HACE TODAS LAS COSAS.”

 

Entender la manera como obra Dios es querer tratar de poner junto todo el tiempo, pasado, presente y futuro; todas las actividades de cada uno de los seres humanos con sus pensamientos y decisiones; es considerar todas las opciones, sabiendo cuales van a tomar cada uno ellos a través de cada minuto de sus vidas en estos ya 6.000 años de existencia de la humanidad. Mirar retrasos de aviones, trenes, buses y viajes al trabajo. Se debe saber que libro leerá una persona y donde la dejará para que la vuelva a leer, y después abrir en donde tiene que abrir. Un mensaje de texto, una canción en la radio, una predicación o un simple escuchar de una conversación ajena. Es decir, todas las cosas, en todos los tiempos, y de todas las personas; y con todo esto Dios no llega tarde, Dios no da menos, Dios no se equivoca, a Dios no se le pasa algo por alto, Dios no se olvida, Dios todo lo puede, Dios todo lo sabe, Dios todo lo espera, y así Él “hace todas las cosas”. Un amigo solía decir que Dios ya tenía todo calculado en Su “presupuesto” mucho antes de la creación.

Si no llegamos a entender muchas veces las cosas simples de la vida, mucho menos todo lo que Dios sabe y hace en nuestras vidas. Bien lo dice Salomón: Ignoramos la obra de Dios.

Que lo ignore no quiere decir que debo preocuparme. Dios sabe lo que hace, cuándo y cómo lo hace, entonces podría descansar en esta gran verdad, pero no es sencillo; nuestro limitado entendimiento demanda respuestas, acciones, razones. Miramos el reloj contando los minutos, consideramos nuestras posibilidades y capacidades, determinamos acciones en base a esperados resultados y después avanzamos un poco. Somos increíblemente limitados en relación a Dios.

Salomón utiliza una gran verdad para llevarnos a considerar nuestros límites; utiliza al viento y sus direcciones para mostrarnos que no sabemos nada en verdad. Podemos saber cómo se produce el viento, las fuerzas que lo provocan y detalles de su velocidad y otros; pero algo es cierto, no sabemos de dónde vino ni a dónde va. Son generados por calentamiento del agua, pero no podemos decir que dirección tomara cada uno, ni menos donde exactamente se generó.

Gracias debemos dar que Dios sabe eso y mucho más. En nuestra ignorancia de muchas cosas, una sola cosa debe ser cierta como ancla en nuestra mente: Dios sabe cómo hace su obra.

No se angustie si no sabe mucho de la vida, pues todos estamos iguales. Mire a Dios con fe, descanse en Quien es Él y verá que nuestra ignorancia no es perturbadora, sino alentadora. Yo no puedo comprender todo, pero puedo confiar que Dios sí.

 

«Señor, que bueno que Tú sabes muy bien todo lo que haces»

 

Romanos 11:33

¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!

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