Vida Cristiana

No cuesta nada | VIDA CRISTIANA

Tito 3.2

Tito 3:1-3

“Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra. Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres. Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.”

 

Un día por la noche salí a comer a un restaurante de comida china. El momento de recibir la cuenta, la persona que me atendió me entregó junto a la factura la muy conocida “galleta de la suerte”. Generalmente la leo ya que en ella viene alguna frase curiosa, otras veces le enseña alguna palabra china con su pronunciación, pero en alguna que otra ocasión llegan con alguna enseñanza a modo de proverbio. Esta galleta en particular llegaba con una frase que si me dejó una muy buena enseñanza: ‘LA CORTESÍA NO CUESTA NADA’. Después de una meditación en la frase, me puse a pensar en cuan cierta era esta. El ser cortés es una cualidad que no tiene precio cuando se la recibe, pero que al mismo tiempo no cuesta nada brindarla.

Algunos otros pensadores también consideran a la cortesía de una manera singular y similar al proverbio chino. Cruzalta dice: ‘La cortesía es como el aire de los neumáticos: no cuesta nada y hace más confortable el viaje’. Amado Nervo nos dice que ‘la cortesía es el perfume más exquisito de la vida, y tiene tal nobleza y generosidad que todos la podemos dar, aun aquellos que nada poseen en el mundo’.

La cortesía es el comportamiento atento y afable o acto en el que se demuestra atención, cordialidad o respeto hacia las personas. La Biblia utiliza una palabra para describir este tipo de comportamientos: Amabilidad. Esta palabra denota un adecuado, ajustado, equitativo, moderado, paciente y no insistente comportamiento. Se lo puede traducir también como afable, alguien que trata a los demás amablemente y con atención. Es alguien agradable al trato y de una conversación suave.

Pablo en su carta a Tito nos expresa la diferencia entre la amabilidad que debe estar presente en el creyente y la conducta dura y malintencionada en aquellos que no conocen a Cristo (Tito 3:2, 3). La cortesía o amabilidad es una cualidad que se espera de cada uno de nosotros los creyentes. Es claro que es una de esas cualidades en las que debemos trabajar para crecer y que harán de nosotros mejores personas.

La cortesía no tiene costo al brindarla ni precio al recibirla, pero otorga a nuestra vida y a la de los demás una experiencia grata y necesaria en un mundo cambiante y tosco. Brinde amabilidad, así reflejaremos a Cristo y todos lo valorarán en gran manera.

 

«La cortesía es el aceite que suaviza los frotamientos inevitables de la maquina social»Rafael Barret.

 

Colosenses 4:6

Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.”

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