Evangelismo

Conocerlo y darlo a conocer | VIDA CRISTIANA

Juan 17.25-26

Juan 17:25-26

“Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.”

 

Unos de los propósitos supremos de Cristo fue dar a conocer al Padre. Desde la misma creación Dios ha deseado que todos lo lleguen a conocer.

Nuestro Señor Jesucristo tuvo en mente la salvación del hombre a través de la muerte sacrificial en la Cruz, pero para que este hecho llegue a bendecir a cada uno de nosotros Él tenía que darse a conocer, dar a conocer al Padre, y lograr que en ese tiempo entiendan del inmenso amor de Dios y la razón de su venida a la tierra.

Dios siempre está en búsqueda de personas que estén dispuestas a conocerlo y utilizarlos para ellos sean medios por los cuales muchos puedan llegar a conocerle.

El Padre utilizó a Abraham para que Él lo llegue a conocer y así le lleguen a conocerle sus hijos, los israelitas (Génesis 18:17-19). Moisés fue utilizado para que los israelitas, el Faraón, y el pueblo egipcio lo conozcan. David a través de sus salmos nos expresa mucho de Quién es el Dios de Israel. Cuando llegó el tiempo los profetas, ellos fueron llamados para que la gente conozca la Santidad de Dios y Sus Juicios.

Con los discípulos Dios tenía un plan más amplio, Su propósito fue extender este conocimiento a todo el mundo por medio de Su Iglesia (Mateo 28:18-20; Marcos 16:15). Ya este mandamiento dado por Dios ha sido expresado por un par de milenios y sigue vigente hasta el mismo día de la Venida de Cristo.

En la iglesia donde asisto se tiene como visión el: “Conocer a Dios y hacer que lo conozcan a Él”. Con este propósito en mente se desea que cada uno de los miembros de la iglesia lo lleguen a conocer para que puedan compartir su propia experiencia con quienes están en sus vidas. Nadie puede dar a conocer a Alguien a quien no han conocido.

Jesucristo, mientras oraba, expresaba una realidad: el mundo no te ha conocido”. Esta triste verdad es cierta aún en medio de muchos asistentes a las iglesias, incluyendo de algunos que le han conocido como Salvador, a pesar de este primer y más importante encuentro, no lo han seguido conociendo.

Jesús tenía un propósito valioso en mente, dijo claramente: “les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún…”. Sigamos el ejemplo de nuestro Señor Jesús. Para conocerlo, la mejor manera de hacerlo es a través de una relación personal, algo experimentado en carne propia, y no por relatos de otros.

Lea la Biblia cada día, pase tiempo aprendiendo más de Él en un instituto bíblico o en alguna universidad teológica. Estudie Su Palabra con la ayuda de concordancias, biblias de estudio, comentarios; busque la ayuda de otros que hayan madurado en la fe y en el conocimiento de Su Palabra… Y mientras tanto, dé a conocer lo que Dios ya ha hecho por usted.

 

«Jesucristo, gracias por darnos a conocer al Padre, ahora ayúdanos a dar a conocer de nuestro Amado Trino Dios»

 

Salmos 22:22

Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré.”

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