Reconociendo nuestra real condición

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Nehemías 1:1-4

“Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Aconteció en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susa, capital del reino, que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.”

  1. La historia de Nehemías es un relato que nos ayuda a mirar cómo la vida puede estar destruida, pero con la ayuda de Dios puede ser levantada para Su gloria.
  2. El nombre de Nehemías tiene un valor importante en esta reconstrucción, porque su nombre significa “consolación de Jehová”. Dios iba a consolar a Su pueblo.
  3. A pesar de los varios intentos en los que el pueblo había estado para levantar la ciudad con Zorobabel y Esdras, el pueblo seguía en afrenta y derrota.
  4. Cuando Nehemías escucha la triste realidad del pueblo y de la ciudad se sentó a llorar y hacer duelo. Sabía que no toda estaba bien, pero cuando escuchó las terribles noticias, descubrió la realidad del problema.
  5. Nada había cambiado definitivamente hasta ese momento, todo seguía a medias y sin esperanza; pero con el descubrimiento de la verdadera condición, ahora las cosas cambiarían definitivamente.


La vida en la que el pueblo de Israel se encontraba, especialmente los habitantes de Jerusalén en el tiempo de Nehemías, puede parecerse en gran forma a la de muchos de nosotros actualmente; con “muros y puertas caídas”, en afrenta, derrotados y sin gozo. ¡Pero eso no debe seguir así! Todo puede cambiar si nos proponemos.

Para poder iniciar el camino a la restauración de nuestras vidas, tenemos que reconocer la realidad del estado en el que nos encontramos, ese es el primer paso. Si no vemos con claridad nuestra condición, sobre todo cuando estamos en pecado, entonces no podemos enrumbarnos a un nuevo y mejor mañana.

El paso a la sanidad emocional y espiritual de todos comienza con el reconocimiento de nuestra real condición. El pecado sin arrepentimiento o el rechazo al cambio atan a la persona a una vida derrotada en su área espiritual. Pero también el negativismo, la depresión, o el fatalismo, pueden llevarnos a una vida emocional destruida.

Tengamos presente que con Dios toda restauración es posible (Jer. 18:1-6) y toda vida abundante es alcanzable en términos de una relación espiritual y emocional sana junto al Señor (Jn. 10:10).

Antes de continuar en la vida, ¿por qué no se hace un inventario espiritual sincero y profundo con Dios? Pídale que le ayude a ver dónde realmente está, y si ya ha visto donde se encuentra, entonces es momento de ponernos manos a la obra, es tiempo de reconstruir nuestra vida con la ayuda de nuestro bondadoso y poderos Dios.



«El cambio hacia una vida de victoria en Cristo inicia con el reconocimiento de vivir en una vida de pobreza espiritual»

Ministerio UMCD

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Publicado por Ministerio UMCD | Un Momento Con Dios

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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