Clamando restauración

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Nehemías 1:4-11

“Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado. En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo. Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre. Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa. Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey.”

  1. Después de entender la realidad de la condición del pueblo, Nehemías no decide tomar acciones propias sin antes depender de Dios. Él sabía que nada se pudiera hacer sin la intervención del Señor.
  2. Esta oración no salió de la boca del orador, ¡no! Esta oración sale de un corazón afligido que entendía desde lo más profundo de su ser lo terrible de lo acontecido.
  3. Comienza adorando al Señor, reconociendo que Él es “Dios de los cielos, fuerte, grande y temible”, pero también recuerda que es Dios fiel que “guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos”. (Neh. 1:5)
  4. Nehemías reconoce que ellos (y en esto se incluye identificándose con su nación – v. 6) habían pecado, por tanto, comprendía que era justo lo que estaba pasando con Jerusalén, y por supuesto, su nación.
  5. Pide que Dios actúe en favor. Mencionando Su misma Palabra, le pide que obre conforme a Sus promesas. (Neh. 1:8, 9; Comp. Dt. 4:29-31; 30:1-5)
  6. Le expresa que ellos son Su pueblo, quienes habían sido liberados con mano poderosa de Egipto, y que ahora estaban en afrenta y necesitaban la ayuda de su Redentor.
  7. Después de poner su corazón derramado ante la presencia de Dios, le pide que le ayude con una petición que podría favorecer esa tan anhelada reconstrucción.


Solamente la persona que entiende lo terrible del problema, y que reconoce que sólo Dios puede intervenir en favor, puede hacer una oración tan sentida, buscándolo.

Para poder mirar la obra de Dios, debemos recordar que necesitamos de Él con sentido pleno de dependencia, no de apoyo solamente. Como creyentes, no necesitamos la “colaboración de Dios” para lograr nuestros deseos; al contrario, debemos recordar que sin Su participación nada se puede lograr en términos reales.

Nehemías sabía que, sin la intervención divina, nada podía hacer para que cambie. Conociendo a Dios y Su Palabra, lo busca alineándose ante Su voluntad para pedir el favor de Él.

Para iniciar todo proceso de restauración debemos recordar que nada podemos hacer por nosotros mismos. Tengamos presente que somos limitados en sabiduría y poder, pero que Dios sabe lo mejor y Él puede todo. Ahí estaba la clave del éxito de la empresa que llevaría a cabo Nehemías.

¿Y usted, busca la ayuda de Dios, o depende plenamente de Él? ¿Qué cree usted que requiere del favor pleno de Dios para lograrlo?



«Solo las oraciones que salen del corazón del hombre, y que se alinean con la voluntad de Dios, llegan al corazón del Señor»

Ministerio UMCD

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Publicado por Ministerio UMCD | Un Momento Con Dios

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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