¡No hay un saludo más lindo!

El saber que todos tenemos una misma fe nos pone en una condición de unidad y amor. Saber que somos hijos de un mismo Padre, que una misma fe nos cobija en la salvación en Cristo, y que ahora todos tenemos al Espíritu Santo morando en nosotros nos hace actuar en una nueva naturaleza de una forma no conocida en el mundo.