Vida Cristiana

Ir hacia abajo para llegar arriba | VIDA CRISTIANA

1 Pedro 5.6

1 Pedro 5:5-6

“Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. HUMILLAOS, pues, bajo la poderosa mano de Dios, PARA QUE ÉL OS EXALTE CUANDO FUERE EL TIEMPO.”

Imagine tomar un ascensor en el décimo piso y que le digan que tiene que aplastar el botón del piso cuarto para llegar al quinceavo piso. La idea suena incoherente en verdad, y de seguro que no existe tal ocurrencia.

Esta “ocurrencia” no es tan incoherente cuando se trata de ser exaltado o reconocido por Dios.

La soberbia es uno de los pecados que afecta mucho en los creyentes. La sola idea que alguien más esté sobre la voluntad de uno suena incoherente. Nuestro orgullo hace de nosotros personas poco sometidas, menos obedientes y menos dependientes.

La soberbia es el sentimiento de superioridad frente a los demás que provoca un trato despectivo y desconsiderado hacia ellos, y este sentido de superioridad nos puede llevar a considerar de menos importancia lo que Dios u otros desean de nosotros, puesto que menospreciamos los que nos digan, creyendo que nosotros sabemos de una mejor forma lo que se debe hacer.

Lo contrario a la soberbia es humillarse, que es el acto de inclinar o doblar una parte del cuerpo, como la cabeza o la rodilla, especialmente en señal de sumisión y acatamiento.

Pedro en su Carta nos dice que nuestra mejor manera de ser exaltados no requiere de ser altivos o soberbios, la exaltación y el reconocimiento vendrá de una genuina humillación, sea a las condiciones, a los demás, o a Dios.

El orgullo batalla en contra de la aceptación de las circunstancias, va en contra al obedecimiento a otros, y hasta en contra a la voluntad de Dios. Solo la humillación nos llevará a inclinarnos con agrado ante las circunstancias y a la obediencia.

Aprender a ser humilde es aprender a bajar un escalón en la escala de la vida para considerarnos menos que los demás para tener una posición que nos lleve a mirar desde abajo a los demás y a la vida, y así poder vivir aceptando más tranquilamente lo que se nos presente.

A lo contrario de lo que el mundo vive, la Biblia siempre nos exhorta a considerarnos inferiores a los demás para poder ser obedientes a otros (Filipenses 2:3), y a Dios (1 Pedro 5:6). Es la humildad la que nos lleva a aceptar las condiciones de la vida con tranquilidad y agrado (Filipenses 4:11-12).

Frecuente Dios nos llevará a enfrentar momentos de limitaciones y obediencia para poder aprender a ser humildes, esto nos llevará a ser mejores personas, libres de las ataduras del egocentrismo que solo lleva consigo conflictos. Sólo Dios sabe cuándo será el momento de cambiar tu vida para algo mejor, mientras tanto, sométete a las condiciones, acepta la voluntad de los demás y de Dios, y cuando fuere oportuno, será el mismo Dios quien te exaltará.

Quieres ir para arriba en tu vida, comienza a descender de tu ego a la humildad.

Jesús dijo:

“Llevad mi yugo sobre vosotros, y APRENDED DE MÍ, QUE SOY MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN; y hallaréis descanso para vuestras almas”. Mateo 11:29

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