Evangelismo

Simple estrategia | Una mirada a las MISIONES

Mateo 9.37-38

Mateo 9:35-38

“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.  Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.  Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. ROGAD, PUES, AL SEÑOR DE LA MIES, que envíe obreros a su mies.”

Talvez usted se pregunte: “Bueno, si voy a participar en la obra misionera, o si mi iglesia va a participar en la Gran Comisión, pero no sé dónde comenzar, ¿qué es lo que debería hacer?”

Si alguien me hubiera dicho 15 años atrás que con solamente orar las cosas cambiarían la verdad es que lo hubiera dudado mucho, y hasta hubiera creído que me estaban tratando de convencerme de una mentira. Como que si todo iniciara con orar.

Pero ahora, a medida que pasan los años y puedo ver la mano de Dios obrando en la vida de miles de personas trabajando y sirviendo al Señor, y veo que todo gira en función de un corazón rendido y dispuesto a orar, no solo lo creo, sino que lo enseño.

Jesucristo estaba caminando por la comarca, mirando los paisajes y yendo de un lado a otro vio la necesidad, aprovechando esa objetiva lección de la vida en donde se encargó de mostrar a sus discípulos la necesidad que había les dice: “Saben, hay mucha necesidad y mucho que hacer, entonces ¡VAMOS A ORAR!”.

Si yo hubiera estado ahí, al igual que hace 15 años atrás, hubiera dicho: «“Eso suena tan simple y tan sin sentido”». Me hubiera preguntado: « ¿Cómo algo tan complicado y demandante se puede solucionar con una oración? » Me pregunto si los mismos discípulos que estaban al lado del Maestro entendieron esta estrategia.

Sabemos que orar no es algo simple, suena simple sí, pero es una gran estrategia.

Si oramos en primer lugar Dios nos comienza a conectar con Su voluntad. Cuando oramos por una necesidad, estamos pidiendo al Señor que lo suple y lo sabe todo que ponga en acción la maquinaria espiritual que nos favorecerá el cumplir la tarea.

Si oramos Dios llamará y preparará a esas personas que llegarán a ser los obreros. Los discípulos hicieron eso, y fueron ellos a quienes Dios llamó (Mateo 9:38 – 10:4).

Si oramos Dios va a llevar a esos obreros preparados a donde Él sabe que son necesarios (Mateo 10:5-7).

Si oramos Dios proveerá para las necesidades de Sus obreros (Mateo 10:9-13).

Si oramos Dios abrirá los oídos de aquellos que escucharán el mensaje del evangelio y ellos “abrirán las puertas de sus corazones” y reciban con gozo el mensaje de salvación (Mateo 10:11-14)

Si se pregunta: ¿Cómo formo parte de la obra misionera cuando veo tanta necesidad? Ore, y verá como Dios comenzará a mover la maquinaria espiritual en su corazón para que pueda participar de una u otra forma en esta preciosa tarea. Los discípulos oraron y Dios respondió con obreros, dirección, provisión y extensión del Reino. Orar suena simple, pero es una GRAN ESTRATEGIA.

Jeremías 33:3

“Clama a mí, y yo te responderé, Y TE ENSEÑARÉ COSAS GRANDES Y OCULTAS QUE TÚ NO CONOCES.”

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