Matrimonio y Hogar

Amor, definido en acciones (Parte V) | MATRIMONIO y HOGAR

1 Corintios 13.5a

1 Corintios 13:4-5

EL AMOR es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; NO HACE NADA INDEBIDO, NO BUSCA LO SUYO, no se irrita, no guarda rencor.”

 El pasaje que describe al amor continúa en el versículo 5 mencionando cuatro acciones más que el amor ágape produciría en la persona. Las primeras dos acciones están descritas como actos que la persona que ama evitaría hacer debido al amor que tiene y que lo impulsarían a mirar por el bienestar de quien ama, es objetivo. Las otras dos acciones van relacionadas con el carácter de la persona que ama y que modifica su accionar en beneficio de quien ama, es subjetivo.

El amor NO HACE NADA INDEBIDO:

La palabra indebido puede ser traducida como inapropiado, indecoroso, o comportarse indecentemente. Esta palabra en el griego original aparece únicamente 1 vez más en el Nuevo Testamento y hace referencia a lo que un padre evitaría hacer en beneficio de su hija: “pero si alguno piensa que es impropio para su hija…” (1 Corintios 7:36).

Es claro, entonces, que el amor llevaría a actuar constantemente buscando no agraviar o afectar a quien decimos amar.

Mi amor a mi esposa o esposo, y mi amor a mis hijos y demás miembros de mi familia debe ser actos acompañados con decoro y con decencia. Amar con propiedad, debidamente, con pudor.

Mis actos deben ser prudentes, adornados con buenas obras. Eso quiere decir cosas que agraden, mas no desagradables. Las palabras que uso deben ser tiernas, las acciones sutiles y bellas; no usar palabras toscas o inapropiadas, y menos acompañarlas con acciones bruscas.

En un mundo donde la burla, el desprecio, o el uso inapropiado de lenguaje vulgar parecería que son la tónica frecuente y común de obrar, esta forma bíblica de amar, con propiedad y decoro, es más necesaria.

Cuando vaya a manifestar su amor, que sean actos embellecidos con palabras y acciones dignas del amor. Si va a dar un beso “adórnelo con una flor”, por decirlo así.

El amor NO BUSCA LO SUYO:

Es obvio pensar que, si amo, mi amor va en función de quién amo, buscando su bien completo y no buscando mi propio bienestar. El amor debe ser desinteresado, dando todo sin esperar nada a cambio. Es una entrega completa buscando únicamente beneficiar a quien he decido amar.

Nuestra condición pecaminosa nos lleva a buscar retribución de los actos. Si doy una moneda, espero por lo menos recibir “cambio” por mi transacción. Debemos luchar constantemente contra tal sentimiento egocentrista.

Si yo amo a mi familia o a mi pareja, mi amor debe ser altruista, como una “organización sin fines de lucro”. Ese amor es el sentido pleno del amor ágape que Dios tiene por nosotros; Su amor no busca retribución, Su amor busca beneficiar en un solo sentido: “que todo vaya en beneficio de quien ama”.

Este amor también va a evitar nuestro egoísmo cuando de seleccionar se trata. No mis preferencias, no mis gustos, no lo mío. Pone a un lado al “yo” y pone a la otra persona primero. Lo que él, ella o ellos desean: “El amor… no busca lo suyo”.

¿Quiere amar apropiadamente? Tenga actos tiernos, adórnelos con palabras y actos sutiles, evite tosquedad en lo que hace; no busque recibir retribución de su amor y ponga a los demás antes que usted y su hogar sabrá que tiene en usted alguien que realmente los ama.

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