Una mirada a las MISIONES

Llamado de lo Alto | Una mirada a las MISIONES

Romanos 1.1

Romanos 1:1

“Pablo, SIERVO DE JESUCRISTO, llamado a ser apóstol, APARTADO PARA EL EVANGELIO DE DIOS.”

 

Para el apóstol Pablo no hay mejor presentación para iniciar su Carta a los Romanos que expresar quien es él: “Siervo de Dios aparatado para llevar el Evangelio”.

Para todos aquellos que sirven al Señor en el ministerio, sean ellos pastores o misioneros, este es el título otorgado a tan único cargo. Siervo, porque sirve como tal al Señor y Amo del Reino; y Apartado, porque su tarea es vivir una vida singular y privada para cumplir con tan alto encargo, ser mensajeros mártires del glorioso Evangelio de Jesucristo.

Como siervo, debe vivir con humildad, con limitaciones, con obediencia, con dependencia, con amor a su Señor. Como mensajero, debe vivir con santidad (apartado), con pasión, con amor a los perdidos, con espíritu de mártir, con voz que pronuncie el evangelio con claridad. Que privilegio tan especial del cual no todos son llamados, pues es un llamado de lo Alto.

Si bien, todos los creyentes son llamados a servir en el reino y predicar el evangelio, el llamado a servir como pastores o misioneros no es otorgado a todos. Dios equipa, prepara y llama a estos creyentes de una manera especial para cumplir una tarea encomendada a pocos. Tales “llamados” deben ser considerados fieles por parte de Quién los llama (1 Timoteo 1:12); deben cumplir con ciertos requisitos que todos deberíamos cubrir, pero no todos lo llegan hacer (1 Timoteo 3:1-7); deben entender que su llamado requiere pasar por evaluación constante por parte de su Señor (Mateo 25:14-29); deben estar dispuestos a dar su vida por la Iglesia del Señor a pesar de las dificultades (Filipenses 1:12-26).

Pero estas personas entienden también que Dios los ha puesto para el beneficio de la iglesia misma (Efesios 4:11-13); han sido llamados para ser de bendición a otros con sus dones y talentos (1 Corintios 4:1-2; 1 Pedro 4:10); han sido llamados para ser portadores de la Palabra de Dios para aquellos que lo necesitan escuchar (Hechos 26:16-18).

Todos los que sirven al Señor han sido enriquecidos con especiales bendiciones para ser de bendición a otros (Génesis 12:1-3); han sido llamados para traer juicio a través de la Palabra encargada (Jeremías 1:9-10, 18-19).

Oremos para que estos siervos-esclavos llamados a predicar y morir por el evangelio sigan fieles, sigan santos, sigan siendo usados. Dios los ha puesto con un cargo muy honorable (1 Timoteo 3:1); pero muy exigido.

Si usted ha sido bendecido con la vida de ellos, lo menos que puede hacer es orar por ellos agradecido a Dios por sus vidas; si usted es uno de ellos, recuerde el llamado, siga adelante y pida a Dios que le ayude a terminar firme con tan valiosa tarea a usted entregada (1 Corintios 9:27).

 

«Señor, gracias por aquellas personas a quienes Tú has llamado al ministerio. Te pido les ayudes a ser fieles a Ti, y te pido que los uses con poder»

 

Salmos 65:4

“BIENAVENTURADO EL QUE TÚ ESCOGIERES Y ATRAJERES A TI, PARA QUE HABITE EN TUS ATRIOS; seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.”

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