Matrimonio y Hogar

Con mi hermano… | MATRIMONIO y HOGAR

Proverbios 18.19

Proverbios 18:19

EL HERMANO OFENDIDO es más tenaz que una ciudad fuerte, Y LAS CONTIENDAS DE LOS HERMANOS son como cerrojos de alcázar.”

Aunque no debería ser así, las contiendas entre los hermanos pueden llegar a crear gran conflicto y por tiempo prolongado.

Las relaciones más estrechas que se desarrollan generalmente son entre los miembros de la familia. El hecho de compartir tanto tiempo juntos bajo un techo hace que esas personas lleguen a establecer lazos muy fuertes. Pero cuando esa relación entra en conflicto puede también generar un gran problema.

En los registros de la Biblia podemos ver algunos ejemplos: Ismael se burlaba de su hermano Isaac provocando el descontento entre Sara y Agar (Génesis 21:9-10); Jacob huyó por décadas de su hermano Esaú por el engaño que hizo al querer tomar inapropiadamente la bendición de Isaac (Génesis 27:41-45); Absalón aborrecía a Amnón su hermano porque había violado a su hermana Tamar y decidió asesinarlo (2 Samuel 13:22, 28).

Una “Ciudad Fuerte” en la época del Antiguo Testamento era una ciudad que había levantado muros de contención y construido defensas para evitar que una persona o un grupo de personas no deseadas entren. En estas ciudades se construían puertas grandes y pesadas en sus entradas, y estas puertas estaban dotadas de cerrojos apropiadamente seguros que impedían que los “intrusos” ingresen por las noches para evitar el vandalismo o el saqueo.

Un hermano ofendido puede “levantar” una ciudad fuerte con un gran cerrojo para evitar que el hermano ofensor se le acerque. El resentimiento es tan grande que será muy complicado conseguir la paz pronta. Los problemas entre los hermanos o familiares son más difíciles de conciliar. John MacArthur dice: «No hay litigios más difíciles de resolver que aquellos entre parientes; ninguna barrera es tan difícil de derribar. Por ello, se debería tener mucho cuidado en evitar estos conflictos»

Si usted ha generado un problema con un familiar, recuerde que lo que generó trajo consigo un gran conflicto no sencillo de solucionar. Pida perdón y tenga paciencia, no espere que su relación se reestablezca pronto. De tiempo para que la persona ofendida pueda perdonarle y llegue a restaurar la relación.

Si usted ha sido la persona ofendida, pida a Dios que le ayude a perdonar y a restablecer esa relación con la persona ofensora. Si usted no trabaja con Dios en su propia restauración y el restablecimiento de la relación, lo que podría generar es que usted levante muros fuertes y cierre puertas con mucha seguridad, haciendo que su familiar no llegue a “ingresar” en su vida, porque usted le ha bloqueado su entrada.

«Señor, ayúdame a cuidar mi comportamiento con mi familia de tal forma que nunca se genere separación»

Proverbios 10:12

El odio despierta rencillas; PERO EL AMOR CUBRIRÁ TODAS LAS FALTAS.”

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