Evangelismo

Incomparable propósito | VIDA CRISTIANA

2 timoteo 1.9

Juan 10:10

“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; YO HE VENIDO PARA QUE TENGAN VIDA, y para QUE LA TENGAN EN ABUNDANCIA.”

 

2 Timoteo 1:9

QUIEN NOS SALVÓ y LLAMÓ con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino SEGÚN EL PROPÓSITO SUYO y la gracia que nos fue dada EN CRISTO JESÚS antes de los tiempos de los siglos.”

Jesucristo, al llegar a la tierra, vino con un solo propósito en mente: “Salvar al hombre de la condenación a causa del pecado”.

Su muerte en la Cruz es el único medio por el cual el hombre pecador podía obtener el perdón (Juan 14:6). Muchos de nosotros pensamos o hemos escuchado que para llegar al cielo necesitamos hacer algo: Ir a la iglesia, ayudar al prójimo, leer la Biblia, inclusive el solo hecho de creer en la existencia de Dios; todas estas cosas muy buenas, pero no suficientes. Olvidamos que nuestro pecado ya nos ha separado de Dios sin posibilidades de poder llegar al cielo: “por cuanto TODOS PECARON, y ESTÁN DESTITUIDOS de la gloria de Dios.” (Romanos 3:23). Pero Cristo, en su infinito amor vino para salvarnos de esa separación eterna (destituidos de la gloria de Dios).

A causa del pecado habíamos perdido el privilegio que una vez tuvo el hombre en El Edén, compartir con Dios en Su misma presencia (Génesis 3:23-24). Ahora el propósito de Dios es otorgar, por medio de Jesucristo, vida eterna a todo aquel que creyere: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que HA DADO A SU HIJO UNIGÉNITO, PARA QUE TODO AQUEL QUE EN ÉL CREE, no se pierda, mas TENGA VIDA ETERNA.” (Juan 3:16). Sería por creer, por la fe, y no por cosas que el hombre haga, lo que Dios daría la liberación del castigo del pecado: “Porque POR GRACIA SOIS SALVOS POR MEDIO DE LA FE… pues es don de Dios; NO POR OBRAS, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9).

Así como Cristo vino con un propósito, salvar al hombre, el hombre que es salvado no fue llevado al cielo directamente; al contrario, fue dejado en la tierra ahora con un propósito divino y es a eso a lo que Pablo nos recuerda en su Segunda Carta a Timoteo: “Nos salvó y llamó… según el propósito suyo”.

Nuestra tarea es llegar a comprender cuál es ese propósito. Nuestra salvación no ha sido un accidente, ha sido planificada desde antes de la misma creación (Efesios 1:4-5). Y si no hemos sido llevados ya a Su presencia ha sido para que cumplamos con el propósito que tenemos en nuestra vida.

La vida abundante que Cristo ofrece solamente se dará cuando podamos comprender cuál es ese propósito individual. La vida abundante tiene un plan, ese plan cumplido por nosotros con compromiso nos traerá esa satisfacción.

Cristo tenía un propósito y lo cumplió (Juan 19:30). Usted y yo tenemos nuestro propósito, la pregunta sería: ¿Ya sé para qué estoy aquí?; y si la respuesta es “SI”, entonces nace otra pregunta: ¿Estoy comprometido a cumplir con tan “INCOMPARABLE PROPÓSITO”?

«Señor, me has salvado por un propósito, ayúdame a entender cuál es Tu plan para mi vida, y a cumplirlo hasta que llegue a Tu presencia»

Colosenses 1:9 (DHH)

“Por esto nosotros, desde el día que lo supimos, NO HEMOS DEJADO DE ORAR POR USTEDES Y DE PEDIR A DIOS QUE LOS HAGA CONOCER PLENAMENTE SU VOLUNTAD y les dé toda clase de sabiduría y entendimiento espiritual.”

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