Vida Cristiana

Una cosa es segura | VIDA CRISTIANA

Job 19.25

Job 19:25-27

YO SÉ QUE MI REDENTOR VIVE, Y al fin se levantará sobre el polvo;
Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios;
Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, Aunque mi corazón desfallece dentro de mí.”

 

Job estaba pasando por el momento más difícil de su vida: Sus pertenencias habían sido saqueadas por personas inescrupulosas que llevaron todo lo que poseía de sus negocios agrícolas (Job 1:13-17); sus diez hijos, 7 varones y 3 mujeres, habían muerto después de una horrenda tragedia que quitó la vida de todos ellos en un solo momento (Job 1:18, 19); su piel se había llenado de una sarna que le afectaba desde “la planta del pie hasta la coronilla” (Job 2:7, 8); y en vista de tanta desgracia su esposa se acerca, no para alentarlo, sino para desanimarlo a punto que le aconseja que sería mejor que muera (Job 2:9).

La vida de este fiel hombre de Dios había caído en un dilema que le llevó a preguntarse a sí mismo el “¿por qué?” todo esto acontecía. Sus mejores amigos cuestionaban su integridad ante Dios; su esposa le reclama del por qué mantiene esa integridad ante Dios. Todo era nublado, acompañado de dolor por la pérdida casi absoluta de todo lo que poseía, excepto su propia vida y su esposa. Los cuestionamientos propios y ajenos iban y venían buscando razones de tal desdicha.

Buscando en Dios la razón de tan penoso momento, se preguntaba si era pecado lo que había cometido, porque estaba seguro que no había de él nada malo (Job 10:2-7). Defendía su caso ante sus amigos declarando que nada había sido consecuencias de algún pecado (Job 13:18). Pero tanta pregunta y tanto argumento no encontraba respuesta a la causa de su situación.

Pero en medio de tan desesperante angustia una cosa era segura para Job: Había una confianza plena de que su caso estaba ante en el conocimiento y el poder de Dios (“Yo sé que mi Redentor vive…”).

Muchas veces nos podemos hallar sumergidos en el momento más crítico de nuestra vida, tales en los que parecería que nuestro panorama es desolador y sin esperanza. Talvez no hallemos la respuesta al porqué sucedieron las cosas, pero hay algo de lo que podemos saber con certeza, y es la esperanza de que Dios está plenamente enterado de lo sucedido y que es capaz de hacer de todo ello algo distinto.

La fe en Dios es lo que sostuvo a Job hasta el final, tanto que pude decir con confianza que vería con sus propios ojos a su Dios Redentor (Job 19:26, 27).

Recuerde que, aunque no haya nada más a su alrededor que pérdida y desolación, aún en medio de todo hay esperanza en aquellos que esperan y confían en Dios. Job, esperando hasta el final pudo decir: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven” (Job 42:5).

Por más grande que sea su prueba o lo que haya perdido, podemos declarar con fe como Job, que al final veremos glorificarse a Dios en nuestras vidas, y es esa misma fe la que nos puede fortalecer en medio de la espera.

 

«Señor, confiando en Ti aún tenemos esperanza»

 

Salmos 31:24

“Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.”

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