Liderazgo

Honradas en el trato sabio | MATRIMONIO y HOGAR

1 Pedro 3.7

1 Pedro 3:7

“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, DANDO HONOR A LA MUJER COMO A VASO MÁS FRÁGIL, Y COMO A COHEREDERAS de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.”

 

El hombre, en forma general, ha sido creado con características físicas y emocionales más fuertes que la mujer. Su capacidad de realizar ciertas actividades con cierto grado de brusquedad lo distingue de su compañera. Pero el versículo de hoy nos expresa una posibilidad de cambio que le otorga al hombre una nueva realidad en su vida, pero sobre todo en su matrimonio.

Aprender a ser diferentes es una virtud adquirida, el llegar a ser sabios o el vivir “con ellas sabiamente” no es una realidad nata en el hombre, sino que se va acumulando con la experiencia y con la manera en como estudia a su pareja para determinar lo que la puede afectar o no. Analizar el comportamiento de la mujer requiere de atención en cada acto de ella, mirar sus reacciones antes la conducta del hombre y determinar los cambios emocionales y afectivos que pueden generarse ante una actitud del esposo. El marido llegará a ser sabio cuando haya comprendido más el comportamiento de la mujer y se comportará apropiadamente para evitar afectar a su esposa con sus tratos bruscos.

La mujer es un ser más sensible. Física y emocionalmente es, como nos lo expresa el versículo, “frágil”. John MacArthur dice: «Aunque (la mujer) es igual en todo en Cristo y no tiene inferioridad espiritual por ser mujer, sí es más débil en otros sentidos y necesita protección, provisión y fortaleza de parte de su esposo» (paréntesis añadido). Ser un “vaso más frágil” nos da la idea de un ser fino y delicado, y lo son. Cuando el hombre haya aprendido a comportarse ante su esposa, entonces sabrá que ella es emocionalmente distinta a él, y por lo tanto requiere de un trato apropiado.

Además, la esposa es exaltada a la misma altura que el hombre cuando Pedro menciona que ellas, al igual que su esposo, son “coherederas de la gracia de la vida”. El termino expresa legalmente una igualdad de derechos. Tanto la esposa como el esposo heredarán los mismos beneficios al ser ambos hijos de Dios (Juan 1:12). Eso hace que nuestro trato hacia ellas debe ser hecho con igualdad en función de importancia, aunque el rol de líder lo lleve el esposo.

El versículo inicia diciendo: “Vosotros, maridos, igualmente”. Esta frase se relaciona con lo expresado en los versículos anteriores, en los cuales se le pide a la mujer a vivir en sumisión a su esposo (1 Pedro 3:1-6). Los esposos “igualmente” deben vivir en sumisión a los derechos de la mujer, y más, el marido debe vivir en sumisión con su familia como a Cristo (Efesios 5:21), recordando que todos somos individuos con necesidades y deseos. Si bien su rol de líder lo coloca en la posición de encaminar las decisiones en su hogar (1 Corintios 11:3), ello no lo limita a que vele por los demás en forma amorosa (Efesios 5:25).

Llegar a relacionar todas estas variantes en forma apropiada harán del esposo un hombre sabio, pero, sobre todo, esto llevará a que su comportamiento sea tal que le brinde “honor a la mujer”. Vivir sabiamente con un ser más sensible, con las mismas igualdades ante Cristo, y en sumisión conjunta, harán que trate a su esposa dándole el honor que ella merece.

 

«Señor, ayúdanos a dar honra a las esposas con nuestro trato»

 

Colosenses 3:19

“Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.”

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