Vida Cristiana

Divergencia | VIDA CRISTIANA

Proverbios 8.13

Proverbios 8:13

“El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.”

 

Vivir en el centro de los Estados Unidos le pone a uno en una divergencia tal para poder estar en una de las 2 costas de este país. Existen cerca 4.467 Km de distancia entre la ciudad de New York y la ciudad de Los Ángeles. Si uno desea visitar las 2 ciudades el mismo fin de semana le pone a uno en el dilema que solamente puede visitar a una de ellas. Es obvio que entre más me acerco a una de las ciudades más me distancio de la otra, y viceversa. ¿Entonces qué debo hacer? Tengo que decidir por una de ellas, y mi visita a la ciudad escogida automáticamente me alejará de la otra por 4.467 Km.

La divergencia es el alejamiento progresivo entre sí de dos o más líneas o superficies. En cuanto a nuestra vida espiritual existe una divergencia real en nuestro acercamiento a Dios o al pecado, con la diferencia que no podemos mantenernos en el centro en forma neutral.

Como creyentes podemos acercarnos al pecado, y ello inmediatamente nos aleja de Dios, o podemos acercarnos a Dios y ello también nos alejará del pecado.

Proverbios nos dice que si temo a Dios inmediatamente debo tener un sentimiento igualmente fuerte contra el pecado: Aborrecimiento. Ambas posiciones implican afecto.

Temer a Dios es reverenciarlo con admiración y sumisión. Es reconocer su supremacía sobre todas las cosas y aceptar su soberanía, poder y autoridad sobre mi vida. Este mismo temor puede ir acompañado con gratitud, aceptación voluntaria, y deseo de adorarlo con todo mi ser. Y aunque la palabra temor tiene una connotación más bien negativa, la verdad es que en el contexto de la Biblia, esta palabra es un sentimiento positivo y beneficioso para el hombre, cuando se trata del temor a Dios.

Por el otro lado, aborrecer si contiene el mismo sentir negativo hacia algo. Significa odiar, estar enemistado, o detestar algo. Una persona que llega a temer a Dios inmediatamente adquiere este sentimiento aborrecedor en contra de todo lo que Dios aborrece, el pecado.

Es por ello que no se puede tener sentimientos positivos con el pecado y con Dios. Si llego amar a Dios con todo mi ser debo reaccionar en forma negativa contra del pecado; pero si llego amar al pecado estoy actuando en forma negativa contra Dios. Existe esta divergencia natural en nuestra relación con Dios y con el pecado.

Usted puede darse cuenta en cómo se encuentra su corazón con Dios en la manera como aborrece sus pecados, ¿y por qué sus propios pecados? Porque es fácil ver y aborrecer el pecado de otra persona para criticarlos, pero no es lo mismo cuando nos referimos a nuestro propio pecado. Si usted no tiene un sentimiento de odio en contra de sus actos pecaminosos, quiere decir que en verdad no está temiendo a Dios tal y cual debe ser.

Es momento de hacer un análisis sincero en nuestra vida de nuestros actos y de la manera como apreciamos nuestros pecados. Si aún no los ha aborrecido entonces no ha aprendido a temer a Dios, y por lo tanto no está dirigiendo su vida en pos de lo bueno y santo, lo que le agrada a nuestro Señor. ¿Para dónde están dirigiéndose hoy sus pasos? Ojalá sean en pos de Dios.

 

«Padre, que mi vida sea una de reverencia sincera a Ti nada más»

 

Santiago 4:8

Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.”

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