Una mirada a las MISIONES

¡Sólo a los míos! | Una mirada a las MISIONES

Marcos 16.15

Hechos 11:19-20

“Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos. Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús.”

 

La cultura es el conjunto de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo o una época. En un mundo tan inmensamente diverso las posibilidades de encontrar diferencias culturales están a la vuelta de nuestra esquina. Aún con el cruzar una frontera cercana nos podemos hallar con una cultura diferente a la que conocemos y con la cual nos identificamos. Dentro de un mismo país existe tan diversidad de diferencias entre los habitantes que cambian en poco o mucho la manera en la que cada grupo coexiste. Estas diferencias en el país pueden estar marcadas por ubicación geográfica, clase social, nivel económico, grupo generacional, dialectos, prejuicios, etc.

En aquellos países, donde el flujo migratorio ha incrementado, debido a problemas económicos o políticos en los países de donde la gente migra, estas diferencias se aumentan. Las personas que llegan a vivir en sus “nuevos países” traen consigo su propia cultura, y de repente se encuentran con problemas de adaptación que los afecta. Estas mismas personas tienen que adaptar una nueva cultura que se mezcla con aquella que ellos poseen, creando una subcultura, mezcla de nuevas tradiciones y nuevos términos lingüísticos muchas veces.

Esta misma diversidad puede crear limitaciones y ataduras que impiden o dificultan, en mucho o en poco, la correcta comunicación del evangelio a los otros.

Las personas que “habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban se encontraron con un problema cultural y racial. Estas personas nacidas en Jerusalén y que se consideraban judías se hallaron con personas que decían ser judías, pero que habían adquirido una influencia helenística que los había cambiado en mucho. Sus diferencias en lenguaje y tradiciones hicieron que los “esparcidos” no comunicaran el evangelio con aquellos que no eran “judíos”.

Por otro lado, dentro de aquellos “esparcidos” estaban un grupo de personas que habían crecido bajo una influencia helenística y que eran considerados “griegos”, a pesar de ser judíos. Estos oriundos de Chipre y Cirene si hablaron con el resto de la población más fácilmente, en vista que su adaptación fue diferente.

Un misionero tiene que considerar las diferencias que existen entre su cultura y la nueva cultura a la que se enfrenta. Considerando esas diferencias debe aprender a conocer más de cerca esta nueva cultura, que muchas veces es muy diferente a la suya, y tiene que aprender a adaptarse a ella si desea llevar con facilidad el evangelio.

Larry D. Pate, en su libro “Misionología: Nuestro Cometido Transcultural” nos dice: <<El evangelismo intercultural en que se pasan por alto las diferencias culturales entre los distintos grupos étnicos es un evangelismo pobre. Tal evangelismo aleja a más personas del mensaje del evangelio que las que lo reciben>>. Además, advierte y exhorta a los misioneros a adoptar esta nueva cultura para que la comunicación llegue con mayor fluidez. El evangelio no llega a ser efectivo si el mensaje y el mensajero no se adapta a las condiciones culturales a las cuales trata de llegar. “Nadie cruza una barrera cultural para escuchar el mensaje del evangelio, son los mensajeros quienes deben cruzar estas barreras para que puedan llevar el evangelio con facilidad a quienes no lo han escuchado todavía”. (Richard Lewis)

Debemos llevar el mensaje a quienes no lo han escuchado, aún a quienes puedan tener diferencias culturales a las nuestras; pero hasta que no estemos dispuestos a adaptarnos a esas nuevas condiciones de cultura, no podremos ser mensajeros efectivos de Evangelio de Cristo.

 

«Señor, que las diferencias culturales no me sean obstáculos para poder llevar tu Palabra a quienes no la han escuchado»

 

1 Corintios 9:16, 19

“Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! […] Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número.

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