Un rayo de SABIDURÍA

Un clamor urgente | Un rayo de SABIDURÍA

Salmos 119.98

Proverbios 8:1-6

“¿NO CLAMA LA SABIDURÍA, Y DA SU VOZ LA INTELIGENCIA?

En las alturas junto al camino, a las encrucijadas de las veredas se para;

En el lugar de las puertas, a la entrada de la ciudad, a la entrada de las puertas da voces:

OH HOMBRES, A VOSOTROS CLAMO; dirijo mi voz a los hijos de los hombres.

ENTENDED, oh simples, discreción; y vosotros, necios, ENTRAD EN CORDURA.

Oíd, porque hablaré cosas excelentes, y abriré mis labios para cosas rectas.”

«Cuentan de un maestro que enseñaba a un grupo de escolares del quinto grado. Miró al grupo de alumnos y dijo: “¿Alguien aquí sabe algo de la electricidad?” Un pequeño y más bien entusiasta niño llamado Jimmy, sentado como a la mitad de la fila del centro, levantó su mano muy alto y dijo: “Yo entiendo la electricidad.” El maestro lo miró y le dijo: “Jimmy, ¿podrías explicarle a la clase que es la electricidad?” De súbito él se cubrió la cara con la mano y dijo: “Ay, anoche lo sabía, pero esta mañana ya me olvidé.” El maestro, en son de broma, dijo: “Eso sí que es una tragedia. La única persona en toda la historia que ha logrado entender la electricidad, y esta mañana se le olvidó.”»Billy Graham, The Holy Spirit.

Jimmy es la historia reflejada en la vida de muchos de nosotros en la actualidad. Creemos saber algo, decimos que somos sabios, y cuando llega el momento indicado, nos hemos dado cuenta que no lo somos.

Muchas personas pueden decir que son sabias; que por el acúmulo de conocimiento o por lo mucho que han vivido y conocen. Pero cuando llega al momento de demostrarlo con sus actos cuan sabios son, se ha encontrado tristemente que no eran lo que decían ser. La realidad es que cada día vemos menos sabiduría en la vida de las personas a nuestro alrededor, e inclusive de nosotros mismos. Nuestros actos manifiestan esta gran necesidad y nuestra sociedad a gritos expresa una falta de cordura.

La sabiduría no se la encuentra en las calles; ni menos en las escuelas y universidades; tampoco está a la venta en el supermercado de la esquina; pero de seguro que está al alcance. En Dios está la fuente de toda sabiduría (Daniel 2:21).

Reconozcamos que necesitamos crecer en sabiduría, debemos aprender a vivir con cordura, a decir las palabras apropiadas cuando sean necesarias, y a callar cuando no necesitamos decir nada. Nuestros actos y palabras deben estar acompañadas de sabiduría; y solo Dios es la fuente de ella.

La Palabra de Dios es la fuente de toda sabiduría, y el seguirla, hará de nosotros personas sabias. ME HAS HECHO MÁS SABIO QUE MIS ENEMIGOS CON TUS MANDAMIENTOS, porque siempre están conmigo.” (Salmos 119:98).

Cuando Salomón estaba por reinar sobre Israel, le pidió a Dios que le haga sabio para poder gobernar con equidad, Dios escuchó su oración y Salomón llegó a ser la persona más sabia en toda la tierra (1 Reyes 3:5-13).

Es posible llegar a crecer en sabiduría, iniciemos leyendo la Biblia cada día aplicándola a nuestra vida y oremos para que Dios haga de nosotros personas sabias.

«Sabiduría es la capacidad dada por Dios para ver la vida con objetividad rara y manejar la vida con estabilidad rara.»Charles R. Swindoll.

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