Vida Cristiana

“Uno de cada diez” | VIDA CRISTIANA

Hebreos 12.28

Lucas 17:11-18

“Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces UN DE ELLOS, VIENDO QUE HABÍA SIDO SANADO, VOLVIÓ, glorificando a Dios a gran voz, Y SE POSTRÓ EN TIERRA A SUS PIES, DÁNDOLE GRACIAS; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿NO SON DIEZ LO QUE FUERON LIMPIADOS? Y LOS NUEVE, ¿DÓNDE ESTÁN? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?”.

Si la historia que acabamos de leer fuera un estudio estadístico sobre la gratitud del hombre, la realidad del resultado sería sumamente alarmante y triste. Las noticias dirían: “En la universidad “equis” se acaba de hacer un estudio para evaluar la gratitud del ser humano; se determinó que una de cada diez personas es agradecida.” Para nada agradable, ¿verdad?

Interesantemente la Biblia nos muestra a través de este y muchos pasajes que Dios nos llama a ser agradecidos. Pablo en sus múltiples cartas nos hace constantes exhortaciones a ser agradecidos. Y en la historia de Lucas vemos que ni siquiera durante el ministerio del Señor Jesucristo se vio una actitud de agradecimiento de parte de aquellos sanados de lepra. Aunque no se haya hecho un estudio sobre la gratitud del hombre en forma “científica”, la Biblia nos dice claramente que los resultados son en verdad alarmantes: ¡El hombre en forma general no es agradecido!

La gratitud se define como el sentimiento de agradecimiento y reconocimiento que se tiene hacia una persona que ha hecho un favor, un servicio o un bien. En el caso del ser humano, nuestro agradecimiento debería ser un acto constante hacia nuestro Dios creador por todo lo que nos ha dado y sigue dando diariamente, iniciando con el mismo don de la vida.

Es triste escuchar cada vez más frecuente a la gente en las calles que viven agradecidos con “la vida” por lo que tienen en sus propias vidas, como si la vida fuera la generadora de los dones recibidos. Santiago, en su carta nos dice que Dios es el dador de todo don perfecto, incluyendo la vida misma (Santiago 1:17). Este pensamiento, es un pensamiento existencialista y no un pensamiento bíblico.

Esta actitud de falta de agradecimiento es generada por el pecado. En la Carta a los Romanos leemos que los hombres “habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, NI LE DIERON GRACIAS, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.” (Romanos 1:21)

Recordemos que la gratitud debe ser una característica noble que debe estar presente en nuestras vidas. Dios es digno de nuestro agradecimiento diario y constante. Dios nos ha dado la vida, Él nos ha dado todo lo que en la vida hemos recibido y seguiremos recibiendo, pero, sobre todo, para aquellos que somos salvos, Dios nos ha dado el regalo más grande e inmerecido que pudimos jamás haber recibido, el perdón de pecados y la vida eterna.

Si no ha sido muy agradecido con Dios últimamente, pues haga de la gratitud un estilo de vida, y viva en esta actitud agradando y sirviendo a Dios.

Hebreos 12:28

“Así que, RECIBIENDO NOSOTROS UN REINO INCONMOVIBLE, TENGAMOS GRATITUD, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia.”

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