Vida Cristiana

Obediencia antes que “ritos” | VIDA CRISTIANA

1 Samuel 15.22

Jeremías 7:21-23

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne. PORQUE NO HABLÉ YO CON VUESTROS PADRES, NI NADA LES MANDÉ ACERCA DE HOLOCAUSTOS Y DE VÍCTIMAS el día que los saqué de la tierra de Egipto. MAS ESTO LES MANDÉ, DICIENDO: ESCUCHAD MI VOZ, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y ANDAD EN TODO CAMINO QUE OS MANDE, para que os vaya bien.”

Cuando era niño mi familia me enseñó la importancia de asistir a la iglesia y casi todos los domingos asistía a la iglesia del barrio. A temprana edad ingresé al jardín de infantes en una institución educativa religiosa y estuve en ella hasta el día de graduarme de la secundaria.

Durante esos años de educación recibí enseñanza básica de religión, y hasta participaba constantemente de los retiros espirituales de la escuela y secundaria. Cada mes había celebraciones religiosas en la iglesia de la escuela, lo que me alegraba mucho ya que salía de las aulas para “asistir” a la ceremonia. Todo aparentemente giraba en torno a ritos y ceremonias que desde pequeño seguía.

Y aunque si me enseñaron un poco acerca de los 10 mandamientos y ciertas doctrinas de la Biblia, lo que me parecía importante durante todo ese tiempo era cumplir con mi lista de “ritos y ordenanzas” que la iglesia requería, pero nunca comprendí el valor de la obediencia a Dios y Su Palabra.

El pueblo de Israel había caído en un sistema mucho más intrincado de ritos y mandamientos de hombres, que lo único que producía en la vida de los israelitas era tener una vida religiosa, pero con un corazón alejado del verdadero culto a Dios, la obediencia.

Por medio de Jeremías, Dios llama la atención a un pueblo que estaba envuelto en una serie de holocaustos y sacrificios, tantos como pecados podían tener. Vivian inmersos en una “vida mecánica” de ritos ceremoniales y fiestas religiosas que los alejaron del verdadero propósito de la adoración y de la voluntad de Dios. Dios les recuerda que antes de que sus padres salgan de Egipto, el mismo Señor les había pedido que sean obedientes a Su voz (Jeremías 7:21-23; cc. Oseas 6:6).

Cuando Saúl, el rey de Israel, había derrotado al pueblo amalecita recibido una orden explícita de Dios (1 Samuel 15:2-3), pero Saúl no hizo tal como el Señor le había mandado, y creyendo desviar la atención a su pecado dijo al profeta Samuel que había traído esos animales para presentarlos como sacrificio (1 Samuel 15:15). Por supuesto Dios no aceptaría tal ofrenda, puesto que venía de un corazón no arrepentido que creía que con “ofrendas y ritos” se aplacaría la ira de Dios ante su falta de obediencia (1 Samuel 15:19-22).

Dios no está en contra de los ritos bíblicos ni en contra de la asistencia a la iglesia, al contrario, nos anima constantemente a participar de ello, pero nuestra vida espiritual no se basa en cumplir con ritos, sino en una vida de suprema obediencia. Un corazón adorador solamente se da en una obediencia de corazón; sin obediencia a la Palabra de Dios nuestros ritos y asistencia a la iglesia se convierten en una vida religiosa vacía y sin sincero amor.

«Señor, no son mis “ritos” lo que realmente te llenan, sino mi plena obediencia, y es eso lo que te quiero ofrecer»

1 Samuel 15:22

“Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente EL OBEDECER ES MEJOR QUE LOS SACRIFICIOS, y el PRESTAR ATENCIÓN QUE LA GROSURA DE LOS CARNEROS.”

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