Vida Cristiana

¿Qué le puede dar real provecho? | VIDA CRISTIANA

Marcos 8.36

Marcos 8:36

“Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”

 

«Un joven que trabaja en un acuario me explicó que el pez más popular es el tiburón. Cuando se caza un tiburón pequeño y se le confina a un estanque artificial, el tiburón se quedará de un tamaño apropiado para el acuario. Los tiburones pueden medir quince centímetros de largo y aun así haber madurado por completo. Pero si los soltara en el océano, crecería a su tamaño normal de más de do metros. Lo mismo sucede con algunos creyentes. He visto a algunos de los creyentes más encantadores de como quince centímetros de largo nadando en un charco diminuto. Pero si los lleváramos a un lugar más amplio, a toda la creación, solo entonces pueden llegar a ser grandes.» Revista Leadership – Invierno 1986

En el mundo que se vive parecería que muchos de nosotros vivimos en el “estanque de los afanes y de lo irrelevante”. Pasamos horas trabajando, esforzándonos en conseguir un mejor estilo de vida, nos preparamos para una carrera profesional, etc. Una serie de tareas que ponemos en nuestra vida que nos limitan en tiempo y efectividad en cosas más productivas y provechosas.

Muchos de los creyentes nos pareceremos a los tiburones de quince centímetros, nos hemos auto encerrado en los estanques de la vida limitando nuestro crecimiento. Hemos permitido que nuestro potencial de crecimiento espiritual haya sido reducido a causa de que enfatizamos más las cosas del mundo, descuidando lo más necesario.

Siempre será necesario trabajar y obtener una carrera profesional, también será bueno que pueda tener una vida próspera. Lo que afecta nos es tanto lo material sino la manera como priorizamos eso en nuestra vida.

Para el creyente, el inicio de una nueva vida en Cristo significa mucho más que solamente ser salvo, existe una vida de crecimiento, maduración y fructificación. Cuando se recibe a Cristo, el creyente pasa a obtener una vida nueva que debe crecer a la imagen del Salvador, pero como nos encerramos en los estanques de la vida, ese crecimiento va a ser mínimo. No descuide su trabajo o estudios, no deje a un lado lo que necesario para vivir, pero tampoco deje a un lado la parte espiritual.

En algunos casos, el creyente deberá dejarlo todo por cumplir con los propósitos que Dios tiene para su vida. Servirle a Dios a tiempo completo pueden ser los planes que están establecidos por el Señor. Y en esos casos, el potencial de un gran siervo se verá limitado por los afanes.

Deberíamos preguntarnos si realmente estamos creciendo. Necesitamos hacer una evaluación sincera ante Dios y mirar nuestras prioridades y enfocar el esfuerzo en las cosas eternas.

Es nuestra responsabilidad ver si nos hemos quedamos en el estanque del afán y llegamos solamente a esos “quince centímetros” o estamos viviendo en el “océano de lo eterno” y crecemos hasta nuestro máximo potencial, a la imagen de Cristo y le servimos.

 

«Señor, que nuestro enfoque sea siempre en lo eternamente provechoso»

 

Marcos 8:34-35

“Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.”

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