Un rayo de SABIDURÍA

¿A cuál árbol se está arrimando? | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 21.10

Proverbios 21:10

El alma del impío desea el mal;
Su prójimo no halla favor en sus ojos.”

 

Hay un proverbio popular que dice: “A buen árbol se arrima”; mismo que nos dice que una persona muchas veces busca la ayuda de otras personas para conseguir algún favor. Este dicho puede ser tomado en forma sarcástica también cuando alguien está buscando la ayuda en una persona no digna de confianza, y es ahí donde se “pagan los platos rotos”.

Otro dicho popular también dice: “Quien con niño se acuesta, amanece mojado”; y este nos hace referencia a que una mala compañía tarde o temprano afectará negativamente el bienestar de uno. Si usted pasa tiempo con alguien que por su conducta no hace cosas buenas, de alguna forma esa relación le afectará en algún momento.

No podemos negar que una mala persona tarde o temprano en el camino llegará a ocasionar algún daño a quienes caminamos junto a ellos. Es por eso que debemos recordar que juntarnos con alguien que no es creyente para forjar relaciones comerciales, de amistad, o emocionales no es recomendado, al contrario, es condenado (2 Corintios 6:14-18).

Y sí, vivimos en un mundo donde muchos harán daños a otros. La maldad se va incrementando día a día y no podemos evitarlo, pues la Biblia lo declara abiertamente (2 Timoteo 3:1-6; Comp. Mateo 24:4-12). Aún dentro de la iglesia se hallarán lobos que, vestidos como ovejas, traerán daño a los hermanos de la iglesia (Mateo 13:24-30; Hechos 20:28-31).

El pecado que se encuentra en la persona impía es tal que no mide límites, de alguna manera hará daño al prójimo, es por eso que debemos ser cuidadosos en la manera como desarrollamos nuestras relaciones con ellos. No podemos ignorarlos por completo, porque compartimos con ellos este mundo. Debemos andar sabiamente forjando relaciones con personas que pueden recibir nuestra confianza.

Lo que si podemos hacer con las personas malas es orar por ellos. Dios nos pide que oremos por quienes nos hacen daño, debemos bendecirlas, no solamente con nuestras oraciones, sino además con acciones de bondad y misericordia (Lucas 6:27-36). Recordemos que detrás de cada persona hay una fuerza tan grande y depravante que impulsa al pecador a hacer el mal, y es el mismo pecado.

El versículo de hoy día es un recordatorio que nos hará sabios en nuestra manera de relacionarnos con aquellos que impíamente hacen daño a todos. Tratarlos con prudencia, amor y perdón será nuestra apropiada respuesta a nuestra relación con ellos.

Y, por último, si usted ha recibido algún daño de alguien, déjelo en manos de Dios, pues Él se encargará de vengarlo (Romanos 12:19).

 

«Dios, ayúdame a enfrentar la adversidad con sabiduría, mientras Tú velas por mí»

 

Proverbios 24:29

No digas: Como me hizo, así le haré;
Daré el pago al hombre según su obra.”
DIOS

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