Vida Cristiana

Infieles, intimidados, o firmes | VIDA CRISTIANA

filipenses-1-27

Filipenses 1:27-29

“Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios. Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él.”

 

En las batallas nos encontramos con tres tipos de soldados que pueden alterar el rumbo del combate. Los sobornados o infieles, los intimidados, y los firmes. Cada uno de ellos afectan el resultado de la guerra sea de forma positiva o negativa, dependiendo del lado en el que se encuentren y de la actitud que tomen.

Los primeros en ser considerados son los persuadidos e infieles. Estos soldados son aquellos que se dejan llevar por sus impulsos individualistas, aquellos que no miran una causa justa ni común, son quienes desean solamente buscar beneficio propio a costa de entregar algo. Se pueden seducir fácilmente por el enemigo o la comodidad y que pueden dejarlo todo sin importarles el Capitán de su ejército.

El segundo grupo son los intimidados, aquellos que se dejan influenciar por el temor y el rechazo. Aquellos que ven al enemigo más grande de lo que deberían ver, y que por su temor retroceden en la batalla. Ceden sus posiciones, dejando que el enemigo avance y tome control de áreas que no le pertenecen. No llegan a cumplir la misión a ellos encomendados, al contrario, se apartan de la batalla buscando el rincón del anonimato.

El tercer grupo es el de los firmes. Aquellos soldados que batallan con su vida, que ponen la causa y al ejército al que pertenecen como su prioridad. No retroceden, buscan a su capitán para tomar órdenes que los lleve a la victoria. Miran al enemigo como uno fácil de derrotar, pues su confianza está en la fuerza de su grupo y que saben que el enemigo no tiene posibilidades de ganar. En el momento de dar sus vidas, no la consideran valiosa, porque saben que el galardón de la ¨medalla purpura¨ es más preciada que lo que sufrirán. Estos confían y aman tanto a su líder que no tienen temor de seguirlo hasta el final.

Estos son los grupos. Si es de los infieles, entregarán todo a su enemigo. Si son de los intimidados, no le entregan todo al enemigo en forma voluntaria, sino por abandono de posición. Si son los firmes, estos ganan las batallas, pues dan su vida hasta el final.

Pablo nos dice que seamos de los firmes, de los que combatimos unánimes por la fe en el evangelio, pues esto es digno de Cristo. ¿A cuál de ellos pertenecemos? Recordemos, es un honor padecer por Cristo (Filipenses 1:29).

 

«Señor, que mi vida sea una firme en honor y digna de Tu Nombre»

 

Salmos 60:11-12

“Danos socorro contra el enemigo,
Porque vana es la ayuda de los hombres.
En Dios haremos proezas,
Y él hollará a nuestros enemigos.”

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