Matrimonio y Hogar

Alejando el mal | MATRIMONIO y HOGAR

Proverbios 22.15

Proverbios 22:15

LA NECEDAD ESTÁ LIGADA EN EL CORAZÓN DEL MUCHACHO; mas la vara de la corrección la alejará de él.”

El Diccionario Vine describe a la palabra “Necedad” como la conducta o el estilo de vida que una persona tiene para pasar por alto la instrucción y que tiene un deseo de vivir en constante violación de la Ley de Dios. La palabra necedad en este versículo describe la manera en la que un joven es propenso a comportarse indiferente a la instrucción y que tiene un deseo permanente y profundo a desobedecer.

En el Antiguo Testamento vemos esta actitud irreverente de necedad en el pueblo de Israel, quienes, constantemente rechazaron las instrucciones que Dios daba por medio de sus profetas.

Jeremías 18:11-13 (NVI)

“Y ahora habla con los habitantes de Judá y de Jerusalén, y adviérteles que así dice el Señor: “Estoy preparando una calamidad contra ustedes, y elaborando un plan en su contra. ¡Vuélvanse ya de su mal camino; enmienden su conducta y sus acciones!” ELLOS OBJETARÁN: “Es inútil. VAMOS A SEGUIR NUESTROS PROPIOS PLANES”, y CADA UNO COMETERÁ LA MALDAD QUE LE DICTE SU OBSTINADO CORAZÓN.» Por eso, así dice el Señor: «Pregunten entre las naciones: ¿Quién ha oído algo semejante? La virginal Israel ha cometido algo terrible.”

Dios, por medio del profeta estaba dando una oportunidad al pueblo a cambiar de comportamiento y hacer lo correcto, y ellos rechazaron la instrucción. Al final Dios obró e Israel pasó por 70 años de castigo y aprendió la lección de no volver a buscar a otros dioses, y reconocieron a Jehová como su único Dios.

Al igual que Dios obró en contra de su pueblo castigándoles con el cautiverio en Babilonia por 70 años, el versículo de ahora nos instruye que la única manera de alejar la necedad de nuestros hijos es por medio de la “vara de la corrección”. Un hijo necio difícilmente cambiará de opinión por medio del diálogo y la instrucción, pues están empeñados en hacer lo malo sin importar las advertencias. La necedad está en “su corazón”.

Hebreos nos dice que Dios nos disciplina porque nos ama, y que la disciplina impartida es para nuestro bien (Hebreos 12:5-11). De la misma manera la disciplina a los hijos debe ser parte de la manera de corregir y educar con amor a los hijos.

Disciplinar o castigar a un hijo tiene el propósito de alejar la necedad del corazón del hijo. Por medio de un castigo el hijo reflexionará con respecto a su comportamiento. Talvez no lo acepte inicialmente, pero por lo menos lo alejará del mal de él.

A lo contrario a lo que algunas personas piensan actualmente, el castigo o la disciplina bíblica a los hijos es un acto de sincero amor, pues busca forjar en los hijos un buen comportamiento alejándolos de toda sombra de impiedad. Si bien, el castigo puede traer dolor al inicio, después traerá beneficio.

Si su hijo es necio, nada mejor que un castigo para alejarlo de su necedad. Con amor, con sabiduría, y con firmeza, el castigo doblegará el corazón necio de nuestros hijos y creará en ellos un deseo de escuchar con más atención las instrucciones que se les imparta.

Proverbios 13:24

“El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; MAS EL QUE LO AMA, DESDE TEMPRANO LO CORRIGE.”

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