Vida Cristiana

¡El misterioso amor de Dios! | VIDA CRISTIANA

Salmos 106.1

Ezequiel 20:40-44

“Pero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice Jehová el Señor, allí me servirá toda la casa de Israel, toda ella en la tierra; allí los aceptaré, y allí demandaré vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas. Como incienso agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos, y os haya congregado de entre las tierras en que estáis esparcidos; y seré santificado en vosotros a los ojos de las naciones. Y sabréis que yo soy Jehová, cuando os haya traído a la tierra de Israel, la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a vuestros padres. Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis. Y SABRÉIS QUE YO SOY JEHOVÁ, CUANDO HAGA CON VOSOTROS POR AMOR DE MI NOMBRE, no según vuestros caminos malos ni según vuestras perversas obras, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor.”

 

El Amor de Dios: Misterio Glorioso

<Un caballero que pensaba que el cristianismo no era más que una colección de problemas difíciles, dijo en cierta ocasión a un anciano ministro:
—Es una declaración sumamente extraña: “a Jacob amé, mas a Esaú aborrecí(Romanos 9:13)
—Muy extraña —replicó el ministro—, pero dígame, ¿qué es lo que en ella le parece más extraño?
—Oh —replicó—, eso de que aborreció a Esaú.
—Vea usted —respondió el ministro—, cómo son las cosas, y cuan diferentemente estamos constituidos. Lo que a mí me parece más extraño es que haya podido amar a Jacob. No hay misterio más glorioso que el del amor de Dios.>

Israel había fallado al Señor tanto que había sido llamada infiel y adultera. Los pecados de Israel habían sido tan frecuentes que Dios tenía que castigar a Su pueblo para que se alejen de ellos y busquen acercarse a Él. Pero a pesar de su infidelidad, Dios siempre obraba en favor de su pueblo. Su amor y Su pacto a Abraham y a su descendencia hacía que el Señor siempre cumpliera con sus promesas. La restauración final de Israel sería un recordatorio de Su pacto a ellos y por honrar Su Nombre en medio de las naciones (Ezequiel 20:40-44).

En la obra misteriosa de nuestro Amado Dios, las cosas que parecen ser recibidas por merecimiento nuestro son realmente manifestación de Su amor dado a nosotros sin ser nosotros merecedores de tal bendición. Dios ha decidido siempre obrar en nuestra vida para cumplir sus planes y sus pactos, y muchas de esas bendiciones recibidas son fruto de un amor hacia el hombre recibidas inmerecidamente.

La misma salvación eterna del hombre es una bendición completamente inmerecida; Jesucristo murió en la Cruz como manifestación del inmenso amor de Dios hacia nosotros, siendo nosotros pecadores inmerecedores de tal sacrificio (Romanos 5:8).

Cuando recibamos una bendición recordemos que Dios ha decidido dárnosla como una manifestación del inmerecido amor de Él hacia nosotros y por amor de Su Nombre.

 

«Dios, cuan inmenso y maravilloso es Tu amor hacia nosotros»

 

Salmos 106:1

“Aleluya.     Alabad a Jehová, porque él es bueno;     Porque para siempre es su misericordia.”

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