Vida Cristiana

¿A dónde mira en sus problemas? | VIDA CRISTIANA

salmos-1211-2

Génesis 12:10-13

“Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre en la tierra. Y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí, ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto; y cuando te vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a mí, y a ti te reservarán la vida. Ahora, pues, di que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti.”

 

“Prisionero, pero confiando en Dios”

<<En los primeros días de la Segunda Guerra Mundial los japoneses tomaron prisionero al doctor Theron Rankin, que era misionero bautista en China. Entonces quedó separado de todos sus seres amados: familiares y amigos, y fue despojado de todas las cosas que eran de su propiedad personal. No tenía esperanzas de que alguien lo protegiera, ni siquiera un gobierno amigo del de su país: los Estados Unidos de la América del Norte. Todo lo que podía hacer era confiar en Dios, en Cristo y en el Espíritu Santo; lo único que tenía eran las promesas de las tres Divinas Personas. Muchos meses después un barco neutral sueco, el Chripsholm, llevó al doctor Rankin a su patria. Más tarde dijo que cuando no tenía más en quien confiar, sino en Dios, en Cristo y en el Espíritu Santo, su actitud hacia sus captores japoneses cambió, y desapareció el temor que antes había tenido. — Duke K. McCall.>> (Lerín A. – 500 Ilustraciones)

Talvez usted no se haya encontrado en su vida en una situación similar a la del doctor Theron Rankin o a la de Abram, pero todos enfrentamos problemas, y es ahí donde nuestra fe y hacia donde miramos para hallar ayuda cambiará el curso del problema y cómo lo enfrentamos.

Cuando Abram enfrentó una gran hambre que afectaba a todos en la tierra, en su corazón no se había desarrollado una fe en Dios tan fuerte como para salir adelante en medio de esta crisis. Abram miró a Egipto como el lugar para conseguir lo que necesitaba y en su esposa Sarai como el recurso que tenía para no morir de hambre: “… y descendió Abram a Egipto para morar allá; […] dijo a Sarai su mujer: […] di que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti.” (Génesis 12:10-13). A diferencia de Abram, el doctor Rankin tuvo su confianza en el Único quien podría ayudarle en su absoluta soledad y abandono, en Dios.

Lo cierto es que muchas veces nosotros enfrentamos circunstancias difíciles y nuestra primera persona que llega a nuestra mente para hallar solución es aquella en quien tenemos nuestras esperanzas puestas. ¿Es Dios la primera persona a quien recurrimos? O ¿Es Dios a la persona a la última persona a quien buscamos después de que no conseguimos lo que necesitamos?

David, en momentos de gran angustia cantaba seguro: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.” (Salmos 23:4).

No importa cuán difícil sea el problema, a quien recurramos primero por ayuda es la muestra de en quien confiamos. Aprender a depender de Dios y a confiar en Él nos traerá paz, seguridad, victoria, provisión, salvación. No confiar en Dios en primer lugar siempre nos dejará sumisos en nuestra misma necesidad.

 

«Señor, que mi esperanza esté cimentada primeramente en Ti»

 

Salmos 121:1-3

Alzaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi socorro?
Mi socorro viene de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.
No dará tu pie al resbaladero,
Ni se dormirá el que te guarda.”

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